lunes, 14 de septiembre de 2026

La verdadera amenaza de la IA: nuestra soledad

Joaquin Phoenix en Her (2013)

Sigo en youtube algunos canales científicos y estoy más o menos al día, así por encima, de las noticias que surgen en el campo de la Inteligencia Artificial y de los robots humanoides. Sin embargo, no soy un consumidor ávido de esa información. A pesar de que mi género favorito en cine y literatura siempre ha sido el de la ciencia ficción. ¿Por qué? Porque conozco lo suficientemente bien el mundo en el que vivo como para entender cómo se manipula la información para convertirla en un producto de consumo. Lo sensacionalista que pueden ser los medios.

Soy perfectamente consciente de que en los tres o cuatro últimos años ha habido un salto enorme en diversos campos relacionados. De la noche a la mañana hemos pasado de vivir en un mundo en el que contemplábamos como plausible, a corto plazo, ciertos conceptos de lo que solía ser ciencia ficción, a vivir en uno de esos mundos de ciencia ficción. Y de que hemos tenido momentos en el que el progreso parecía estar dándose prácticamente de una semana a la siguiente. Pero… no ha habido momento en el que no hubiera noticias de este tipo. De que que un robot se hubiera vuelto “loco”, de que una IA se ha saltado los sistemas que la contenían en su red, y de cosas así.

Entonces, si la noticia del momento es que un par de científicos han dicho que las IA podrían destruir a la humanidad en un futuro próximo tenemos un serio problema.

Porque es uno de los temas más recurrentes del género. Porque la palabra “robot” se origina en una obra teatral (R.U.R. (Robots Universales Rossum) del checo Čapek Capek) que va justamente de eso. Porque Isaac Asimov, el autor de ciencia ficción más influyente de todos los tiempos, especialmente cuando se trata de historias de robots, basa prácticamente la totalidad de esa parte de su obra en ello, en acuñar el concepto de las tres leyes de la robótica, tres directrices en la programación de robots que serían esenciales para evitar justamente eso. Estamos hablando del tío responsable de la existencia de la palabra robótica.

Porque el tema es el recurrente en el cómic, el cine y hasta en los dibujos animados del sábado por la mañana.

En serio, así de pronto:

Metrópolis (1927), 2001: Una Odisea en el Espacio (1968), Almas de Metal (Westworld, 1973), Engendro Mecánico (Demon Seed, 1977), Sueños Eléctricos (Electric Dreams, 1984), Battlestar Galactica (1977), Blade Runner (1982), El Coche Fantástico (1982), Juegos de Guerra (1983), Terminator (1984), Cortocircuito (1986)… ¿y ahora vamos a dar especial relevancia a que dos tipos, por muy científicos que sean, digan lo que todo el mundo piensa desde hace más de cien años?

Pantallas del Norad en War Games (1984)

A ver, que también, incluso en la ciencia ficción, el tema se las trae. Del prólogo de Blade Runner: “...los replicantes Nexus 6 eran superiores en fuerza y en agilidad y, al menos, igual en inteligencia a los ingenieros de genética que los crearon…” En realidad, es gracioso, porque hay una paradoja implícita: si esos científicos eran lo suficientemente idiotas como darles a los replicantes la misma inteligencia que tenían ellos… a lo mejor la cosa no es tan preocupante.

Y ahora es cuando realmente empieza mi exposición porque os voy a hablar de por qué efectivamente el desarrollo de las IA puede acabar con la humanidad pero no lo hará de esa forma sensacionalista. No con una computadora de defensa que acabe devastando el planeta al cumplir con exceso de celo, lazando misiles, con lo que se le ha encargado hacer, como en Juegos de Guerra. Ni con la invasión de territorios con tropas de robot que aniquilen a todo ser humano que encuentren a su paso en plan Terminator. No. Sino de por qué podría acabar haciéndolo de manera silenciosa, lenta e inintencionadamente.

Supongo que hubo un tiempo en el que las guerras tenían cierto sentido, aunque no nos gustase. Había opresores que intentaban someter y había oprimidos que se rebelaban. Y sigue pasando en muchas partes en el mundo… pero no tanto en lo que consideramos el mundo civilizado. Y eso ha creado un vacío existencial derivado de nuestra biología zoológica y de la complicación evolutiva que nos supone ser animales racionales: nos aburrimos.

Y eso se usa para someternos, para manipularnos, para controlarnos. Para enfrentarnos unos con otros por los motivos más absurdos. A veces literalmente. A veces nos queda demasiado grande la etiqueta de racionales.

Lo tenéis ahí, en la polarización política, en la televisión, en las redes, en la forma en que absolutamente cualquier cosa parece un buen motivo para enfrentarse a otros seres humanos. Nos volvemos individualistas, y solitarios por obligación, porque simplemente perdemos la capacidad para conectar con los demás en las cosas que realmente importan. Para escuchar. Para amar.

Es común leer a la gente decir que prefiere a los animales que a los seres humanos (obviamente piensan en gatitos, no en cocodrilos). La gente prefiere vivir con gatos o perros porque ello no implica hacerse cargo de una responsabilidad afectiva. Una mascota ocupa poco espacio, no exige demasiado más allá de unos límites, no discrepan, no discuten, son sumisos… son un montón de cosas que ni pedirías a un ser humano ni aceptarías que lo fuera. ¿Vivirías con una persona que fuera tan sumisa como un animal de compañía sin exigirle más de lo que le exiges a una? Amar a un peluche viviente cálido y bonito es más fácil que amar a una persona porque tienes que poner menos de tu parte, puedes tener una relación afectica perfectamente asimétrica en tu favor.

Miles (Lenny Von Dohlen) en Sueños Eléctricos (1984)

Y ahora las IA solo están suponiendo una optimización de ese sistema. Las IA alcanzan unas cotas de respuesta intelectual y comunicativas que los animales no. Se trata solo del siguiente escalón para alcanzar la perfecta relación asimétrica en la que recibes atención, cuidado, reconocimiento... sin que tengas que corresponder. Y lo peor es que podría ser un trato razonablemente aceptable.

¿Por qué ibas a tener que convivir con un ser humano insoportable? Se puede ver como una aberración que haya gente que prefiera tener una relación con una IA, con una Alexa, con la voz de un sistema domótico o con un bot que te llame por teléfono. Antes que con un ser humano. Pero es una reacción hipócrita porque nadie ha demonizado antes sustituir al ser humano por una mascota. Alguien podría alegar que una IA no puede darte amor y un animal sí… ¿pero de qué clase de amor estamos hablando? ¿de entrega desinteresada y altruista? ¿de la que te da un animal en una relación asimétrica donde ese animal es un participante sumiso y no te exige lo mismo que tú a él?

Alguien podría decir que una máquina, que es un simulacro, no puede darte ese reconocimiento real que si te daría un animal. Y, por tanto, ser hipócrita en un mundo que continuamente te dice que es mejor estar solo que mal acompañado. Solo que en la soledad no tienes reconocimiento. Ninguno. Y de repente ese simulacro de reconocimiento no se antoja tan malo. Como no parece tan malo abrazar una almohada o un cojín.

Cuando una persona no puede ofrecer humanidad, calor humano, amor, es reemplazable por una máquina porque en absolutamente todo lo demás ellas nos superan. O, eventualmente, acabarán haciéndolo. Ya no estamos hablando de un futuro de ciencia ficción que esté por llegar... sino del que estamos viviendo.  

Y de eso es de lo que va en su mayor parte una película como Her (2013). Solo que esa película mete un deus ex machina que salva la situación: esas IA evolucionan a un nivel tan alto, como maquinas eficientes que son, que nosotros acabamos siendo insuficientes para ellas y acaban yéndose a alguna otra parte inconcreta, irreal, desapareciendo del mapa, de manera que los seres humanos no tengan otro remedio que volver a mirarse a los ojos, y a aceptarse, los unos a los otros.

Eso en el mundo real no va a pasar. Porque, si pasara, las personas volverían a elegir a un adorable perrito antes que a una persona. Pero porque además las IA no se van a ir, no van a desaparecer.

Un Amigo para Frank (2012)

Hace un tiempo vi un documental, La Teoría Sueca del Amor (2015) sobre el problema que tenía el estado sueco descubriendo apartamentos cuyos propietarios habían fallecido dentro, sin que nadie lo supiera, tras haber contribuido a la sociedad con su trabajo, con sus impuestos, y haberse podido permitir esa vivienda… en la que acabar muriendo solos. Ahora, esas personas van a poder elegir vivir con una IA. Incluso con alguna con un cuerpo robótico que les permita desenvolverse, tener autonomía, siendo ancianos.

Para seguir muriendo solos.

El problema no son las IA. Ni los perritos. El problema somos los seres humanos. La incapacidad para mirar a los ojos al otro y ver a una… a otra persona. Una distinta.

Y, sin relaciones humanas… es posible que un día esas IA acaben desconcertadas en un mundo en el que ya no tengan de quien cuidar.


lunes, 17 de agosto de 2026

Obsession

Inde Navarrette en Obsession

Antes que nada debo aclarar que en este artículo analizo la historia de la película y sus personajes. Todo el artículo es spoiler y no debe leerse si no se ha visto la película.

Hace unos días vi Obsession (2026) y desde entonces, como tanta gente, estoy obsesionado con ella, no puedo quitármela de la cabeza. A posteriori he visto diversas reacciones a la película en YouTube y las opiniones que han generado, así como entrevistas al director y guionista Curry Barker y a los protagonistas. Así que hago lo que suelo hacer cuando algo se me queda en la cabeza… exorcizarlo escribiendo sobre ello.

Cuando una película te deja pensando sobre ella con frecuencia es porque plantea cosas interesantes sobre la que pensar, pero eso a veces puede deberse a vacíos en el guion que, intencionados o no, quizás no deberían estar ahí. Y es lo que creo que pasa con Obsession

La relación entre Bear y Nikki.

Mucha gente opina que Bear (Michael Johnston) no está realmente enamorado de Nikki (Inde Navarrette), sino que es la obsesión a la que hace referencia el título de la película. Particularmente no veo en esa parte más obsesión que la que podríamos ver en un enamoramiento cualquiera, como los que vemos en múltiples comedías románticas al uso. Y es que en el enamoramiento real hay algo de eso sin que necesariamente acabe siendo algo patológico.

De hecho, Sarah (Megan Lawless) está enamorada de Bear y, según lo que vemos en la película y dicen los propios personajes, ella no es nada sutil. Pero él no le da pie. Y sin embargo ella acaba citándolo a las tantas de la madrugada para abrir la carta en la que la aceptarían o rechazarían en la escuela a la que quiere ir. El comportamiento de Bear con Nikki no es a priori distinto o más exagerado que el que Sarah tiene con él.

También hay quienes argumentan que realmente Bear no conoce a Nikki… pero al perecer ella no ha estado nunca en su casa, no sabe que la ha heredado la de su abuela ni que a Bear no le gusta el sabor del alcohol. Y se sorprende cuando pide piña colada. A pesar de que parece que lo de la noche de trivial es una costumbre que tienen. Ese desconocimiento que parecen tener los personajes unos de otros yo lo entendería más bien como una pequeña flaqueza del guión.

Nikki (Inde Navarrette)

¿Pero le gusta Bear a Nikki? No hay una respuesta. Sabemos que Curry Barker rodó múltiples escenas de estas del principio con dos variaciones: según una de ellas, Inde Navarrette debía interpretar a Nikki realmente interesada en Bear y según la otra no. Y se habrían usado escenas de ambos tipos en el montaje. Así que Nikki es mostrada de una forma deliberadamente ambigua. El propio Barker reconoce que al escribir la escena él mismo se preguntaba ¿y si Nikky realmente estuviera enamorada de Bear? Parece evidente que quería dejarnos a los espectadores que pudiéramos especular sin tener una certeza al respecto.

Hay algo que apunta a que Nikki definitivamente podría no estar interesada en absoluto en Bear y es que según Ian (Cooper Tomlinson) Nikki le habría dicho a Sarah que veía a Bear como un hermano. Y aunque esto podría ser una mentira de Ian (poco probable, y más aún que lo fuera de Sarah) hay algo que juega a favor de ello y es el relato incestuoso de Hansel y Grettel (volveremos a ello).

Sin embargo, que eso fuera verdad no necesariamente implica que Nikki no estuviera empezando a sentirse interesada por Bear. Sabemos por Sarah que Nikki y Ian se habrían estado acostando esporádicamente durante dos años, pero que era solo sexo. Si Sarah lo sabe es más probable que fuera a través de la propia Nikki que por Ian, ya que dudo mucho que este se lo hubiera dicho a Sarah o que hubiera reconocido que era solo sexo (por ego). Y si es el caso, y si Nikki realmente no veía en Bear nada más que un hermano… ¿Por qué iba a ser Bear el único que no lo supiera?

En mi opinión, teniendo en cuenta que Bear y Nikki se conocen desde hace muchos años, habrían tenido esa genuina amistad según la cual ella podría haberlo considerado como lo que ella concebiría que es un hermano (pero que no lo es). Y que tras dos años en esa especie de pseudo relación con Ian en la que no hay amor, podría estar considerando que quizás ese otro amigo con el que puede sincerarse, al que había estado catalogando como algo así como un hermano, sí podría darle ese amor que busca.

Y eso explicaría muchas cosas. Como el hecho de llamarlo para asegurarse de que va a ir a la noche de trivial porque quiere decirle que va a dejar el trabajo. O que quiera saber qué siente él por Sarah a pesar de que esta es bastante obvia y que Bear nunca ha hecho nada al respecto. O que le diga que nadie sabría si a ella le gusta un chico. O que en el último momento le pregunte a él directamente le gusta y que ante la respuesta de él parezca incluso un poco molesta o decepcionada (y esto es algo que el propio Barker señala en una entrevista de Letterboxd que hay en YouTube).

Si miramos las escenas previas, la forma en que Nikki mira a Bear en muchas de ellas... da que pensar que sí hay algo. Y si ella no sintiera algo por Bear, solo intuye que él si lo siente... ¿Por qué razón le preguntaría si a él le gusta ella? Solo ocasionaría una incomodidad que sería evitable con solo esperar un poco. Una vez se fuera y el contacto fuera más ocasional, más lejano... inevitablemente lo que Bear siente se enfriaría.

Insistiré sobre esto: no digo que ella esté enamorada de él. Solo digo que podría estar empezando a considerar a ese amigo, que es alguien que está pendiente de ella, con quien puede sincerarse, con quien puede hablar, según sus propias palabras. Y que ella en esa noche, aun sintiéndose insegura sobre si eso podría funcionar, estaba tendiendo puentes a explorar esa posibilidad.

Bear (Michael Johnston) y Nikki (Inde Navarrette)

Qué ocurre con Nikki después de que Bear pide el deseo.

He leído distintas cosas, incluso que sería el alma de la gata de Bear la que habría poseído a Nikki. Yo mismo pensé en la idea de que un demonio la hubiera poseído debido a la escena en la que Bear contacta con el servicio de atención al cliente de One Wish Willow. Pero según las entrevistas el propio Curry Baker dejó claro desde muy al principio de que no se trataba de un caso de posesión demoníaca. Y que si el deseo al One Wish Willow no funcionaba como se esperaba obedecía meramente a cómo se formulaba y no a que expresamente se pervirtiera el deseo como sí ocurre en otras historias.

La respuesta, en mi opinión, es la más simple. Nikki está en una especie de trance. Como si estuviera hipnotizada. Y efectivamente el problema es el deseo que formula Bear. Para empezar su deseo es que ella lo ame más que a nadie en el mundo... y ese “nadie” la incluye a ella misma. Ya eso de por sí es un problema muy grande. Pero es que además la materialización del deseo conlleva otros problemas derivados de las circunstancias

Pondré un ejemplo: imagina que tienes una casa con una sola planta. Y pides como deseo una segunda planta en tu casa. Pero resulta que tu casa no se construyó pensando en una segunda planta. Con el peso de esa segunda planta la primera se resiente, sufre daños estructurales. Y a su vez esa segunda planta al tener como base esa primera planta ahora dañada igualmente se ve perjudicada. Hasta que acaba colapsando. Tal como lo veo eso es lo que pasa con Nikki.

Nikki todo el tiempo es consciente de lo que está viviendo. No simplemente como testigo a través de sus propios ojos de las cosas que está haciendo sino incluso como si ella realmente estuviera tomando esas decisiones. Como cuando soñamos. Solo en los pocos momentos en los que se rompe el trance es consciente de que no estaba actuando por propia voluntad. Las primeras veces, la primera noche, es algo como “¿pero qué coño estoy haciendo?”, “¿qué me acaba de pasar?”. Pero enseguida se le hace evidente que no es que esté perdiendo la cabeza sino que hay otra “cosa”, que no es ella, que es la que tiene el control.

Esa otra “cosa”, esa otra Nikki, que es el resultado del deseo concedido, se manifiesta amando a Bear más que a nadie en el mundo. Como he dicho antes, incluso más que así misma, que a la propia Nikki. Y a medida que pasa el tiempo va colapsando. Porque como digo, que Nikki ame a Bear más que a nadie en el mundo, incluso más que así misma, no tiene una base en la Nikki real.

Bear (Michael Johnston) y Nikki (Inde Navarrette)

Y ante esa privación del libre albedrio la Nikki real se retrotrae. Sí había alguna manera de que acabara besando a Bear, o acostándose con él… ahora se ve haciéndolo sin haber transitado el camino que la habría podido llevar a eso. Y ese conflicto se manifiesta. Lo vemos claramente cuando Nikki ocasionalmente sale del trance. Pero también somos testigos de ese conflicto interno en los comportamientos extraños que tiene continuamente. Especialmente cuando se golpea a sí misma. Es la Nikki real intentando terminar con eso a cualquier precio.

Y lo vemos canalizado en el relato incestuoso de Hansel y Gretel. El afecto genuino que Nikki siente hacia Bear, que habría estado pasando de verlo como amigo, casi como un hermano, a quizás una posible pareja, vuelve a la casilla de salida tras haber pasado por momentos íntimos con él. Momentos para los que ella no estaba preparada, momentos que tienen lugar contra su auténtica voluntad y que la llevan a sentirse asqueada. Ese conflicto, entre el punto en el que estaba y lo que el deseo le impone queda exteriorizado de esa forma. En ese relato.

Y por otro lado el hecho de que lo que el deseo exige, por sí solo, es insostenible. Que alguien ame a otra persona de esa manera inevitablemente genera el sentimiento de que obviamente no hay reciprocidad, y provoca celos, y posesión.

¿Es Bear el malo de la película?

Los personajes de esta película, especialmente los dos principales, son complejos. El Bear que conocemos antes del deseo no da señales de ser una mala persona o de ser egoísta. Ni siquiera cuando pide el deseo. En ningún momento se toma el One Wish Willow en serio y todo el tiempo está intentando hablar con Nikki y dárselo como regalo aunque no deja de ser interrumpido. Y cuando finalmente pide el deseo lo hace como una forma de intentar desahogarse y lo que tiene en ese momento en la cabeza no es la idea de que el deseo vaya a funcionar sino lo estúpido que ha sido por no reconocerle que le gusta. Bear no cree realmente, en ningún momento, que el deseo se vaya a hacer realidad.

He visto que mucha gente piensa que el momento donde más claro queda que Bear es malo es cuando Nikki estando dormida le pide que la mate y él le pregunta si tan malo es estar con él. Pero no creo que el propio Bear entienda muy bien lo que está pasando con Nikki. Es casi como si se estuviera preguntando por qué el deseo no ha funcionado bien, por qué no ha materializado bien esa posibilidad de que le ame, si tan malo era como para que ni siquiera el deseo pueda hacerlo realidad. Y como ya dije, sería porque el deseo no encuentra en Nikki la base necesaria para ello. Y también es posible que Bear, antes de rendirse, quisiera encontrar alguna forma de arreglar lo que estaba pasando sin llegar a  matarla. Y en el peor de los casos, asesinar a alguien no es algo que la mayoría de las personas puedan hacer.

Bear (Michael Johnston), Ian (Cooper Tomlinson) y Sarah (Megan Lawless)


Pero para mí sí hay un momento peor antes. Es cuando están teniendo relaciones sexuales y el cuerpo de ella no responde al suyo. Ese es el momento donde uno se pregunta qué coño está haciendo Bear, por qué no se detiene, cómo es posible que no se dé cuenta de que no es algo recíproco. Ese es el momento donde realmente a mí me dio muy mal rollo el personaje.

Finalmente hay quienes dicen que es un cobarde por dudar hacer lo que igualmente acaba pasando al final. No creo que sea un mensaje que deba darse el decir que alguien es un cobarde por no hacer eso. Nunca sabes en qué circunstancias podría estar alguien que te escuche.

Y hay un dicho que viene a ser que la muerte de alguien no solo le arrebata lo que es sino todo aquello que podría llegar a ser y hacer. Incluida la posibilidad de redención.

Qué es el One Wish Willow.

No lo sabemos. Curry Barker lo usa como la excusa para el deseo mágico, pero no profundizó en ello porque no era el tema de la película. El problema es que a pesar de ello sí hay una escena que compromete seriamente cualquier posible explicación y es esa en la que Bear llama al servicio de atención al cliente. El momento en el que el tipo al otro lado del teléfono menciona expresamente el nombre de ella y la oímos gritar. En ese momento la parte sobrenatural ya no se queda en el artefacto en sí, sino que te hace pensar que el alma de Nikki, que sin duda es lo que escuchamos, está en el infierno o algo así y que ese tipo solo podría ser un demonio. Solo que con esto volvemos al hecho de que como dije más arriba Barker expresamente excluyó la posibilidad de que se tratara de posesión demoníaca.

Particularmente puedo ser creativo con esto: Algún testigo de los desastres que puede ocasionar pudo a su vez pedir como deseo propio que el One Wish Willow viniera en una caja llena de advertencias y un número de atención al cliente donde realmente se pudiera obtener información. Pero claro, esto me lo estoy inventando yo, en la película la escena solo contribuye a confusión sobre qué está pasando.

Conclusiones.

La película asusta. En ese sentido es una buena película de terror. Especialmente gracias a la interpretación de Inde Navarrette y cómo es dirigida por Curry Barker. He visto entrevistas y queda claro que por un lado el propio Barker tenía muy claro qué quería pero también que fomentó que ella fuera creativa y ahí ella hizo un trabajo excepcional tanto en la creación del personaje como a la hora ejecutar su interpretación. La conocía por la serie Superman y Lois (2021-2024) donde me llamó la atención por lo guapa que es, y la verdad es que cumplía con su personaje, pero creo que era difícil adivinar la gran actriz en la que se está convirtiendo. Creo que esta película le ha dado la oportunidad de sacar lo mejor de sí misma como actriz.

Nikki (Inde Navarrette)


La única pega que veo a la película son esos vacíos de información que me han llevado a escribir este artículo. Quizás todo lo que digo parezca muy obvio pero como digo, he visto reacciones y teorías con opiniones de lo más dispares.

Pero a mí el final no me deja asustado sino triste. No puedo evitar sentir una enorme empatía con esa chica que de repente es plenamente consciente y se encuentra con que ha sido víctima de abusos y violación, y por parte del mejor de sus amigos, y que ha matado a dos de ellos. Y que va a ir a la cárcel. Es un final muy triste para un personaje que al principio de la película es un encanto.

A mí particularmente me deja las ganas de haber visto una versión de la película en la que Bear le dice a Nikki que sí le gusta y que nadie llega a pedir un deseo. Una con una versión de Bear que no acaba cometiendo actos, sino que es el personaje que al principio crees que va a ser. Pero sobre todo porque sería una versión en la que podríamos conocer más y mejor a la verdadera Nikki.

04-09-26 Nota:
Tras haber visto muchas entrevistas veo que ni el director y escritor Curry Barker ni los interpretes parecen tener totalmente claros algunos aspectos. Por un lado está la decisión consciente de que algunas situaciones fueran deliberadamente ambiguas (como dije se rodaron y se montaron con esa idea) con lo que eso supone una apertura a distintas posibilidades. Pero por otro lado, además, hay otros aspectos en los que da la sensación de que se tenía claro qué se quería mostrar pero no tanto el por qué se dan. Esto hace que aparezcan lo que en principio podrían ser ciertas incoherencias o irregularidades. Creo que es muy importante que una historia esté muy bien definida más allá de lo que de ella se va a mostrar y en este caso no lo parece. No quita que sea una película que gusta, como demuestra donde la ha puesto el público. A mí en particular me deja con las sensaciones que ya describí más arriba.


domingo, 28 de junio de 2026

Star Wars: Las precuelas — Lo que está mal en ellas

Portadilla del artículo: Las Precuelas - Lo que está mal en ellas.

Según internet, Star Wars: El Retorno del Jedi se estrenó en España el 21 de noviembre de 1983 con lo cual debió ser en ese mismo año o, como mucho, al principio del siguiente, cuando yo la vi. Debía tener yo ocho años.

Sabíamos que la trilogía que acababa era la parte central de tres. Y que la primera contaría la historia de Anakin Skywalker y Obi Wan Kenobi, y que acabaría con Anakin bastante maltrecho tras haber caído a un crisol de fundición. También sabíamos que en la tercera trilogía tendríamos a un Luke mayor en una posición similar a la que había tenido el Obi Wan de Alec Guinness.

Y, sabiendo todo eso, quedamos a la espera tras El Retorno del Jedi.

Los episodios I, II y III se podían haber hecho perfectamente en los años siguientes. Pero no se hicieron. Llegaron un par de telefilmes de los Ewoks, y su serie, Ewoks (1985), de dibujos animados llegó junto a otra, Droids, en la cual supuestamente se nos contaban las aventuras de C-3PO y R2D2 antes del Episodio IV. Pero nada más.

Star Wars se saltó el resto de mi infancia y toda mi adolescencia. Sí, hubo novelas y cómics. Pero no era el canon oficial. Y era evidente que George Lucas, cuando nos trajera de vuelta Star Wars, haría algo al margen de ese material. Sí que disfruté del juego de rol y los de ordenador por el hecho de ser experiencias interactivas, sin entrar a considerar siquiera la posibilidad de que lo que en ellos se contaba fuera canon de ninguna manera.

Y entonces, en 1999, llegó La Amenaza Fantasma. Star Wars se había saltado unos 16 años de mi vida. Ya no era un niño ni un adolescente. Tenía unos veinticinco años.

Pasar dieciséis años esperando lo que tenía que llegar, con solo tres películas, hizo que muchos de los fans acabáramos conociéndolas bien. Muy bien. Y al parecer, mejor que el propio George Lucas. O eso, o bien a Lucas no le importó lo más mínimo crear numerosas incoherencias con su propia obra original. Y no ya solo en esa nueva película sino en las dos que vendrían después. Y es que mucho de lo iba a ocurrir en esa trilogía de precuelas ya se había establecido en la trilogía original. Vayamos con ello. Desmontemos esa primera trilogía, la de las precuelas.

Qui-Gon, Anakin y Obi-Wan

El principal evento de la película debía ser que Anakin fuera descubierto e iniciado en los caminos de La Fuerza. De este hecho ya sabíamos por El Retorno del Jedi. En ella, el espectro de Obi-Wan le habla a Luke de cuando conoció a su padre. Según él, este ya era un gran piloto, pero le sorprendió lo intensa que era La Fuerza en él. Y decidió entrenarlo creyendo que podría hacerlo como lo habría hecho Yoda. Esto es lo que dice literalmente.

Esa escena está ahí no solo para que Luke sepa qué ocurrió, sino para que lo sepamos los espectadores. Anakin era un muy buen piloto y Obi-Wan descubrió que La Fuerza era poderosa en él. Una idea simple y concreta, que se entiende sobradamente bien. Y, por tanto, la idea que se forma en tu cabeza es la correcta. Debe serlo. Cierto es que, en el Episodio IV, Obi-Wan hablaba con doble sentido de Darth Vader, pero aquello obedecía a una razón de peso muy concreta. En este caso las ambigüedades no tendrían sentido.

Así que resulta forzado cuando nos presentan a este niño Anakin y se intenta justificar que es un gran piloto con lo de las carreras de vainas. No es lo que había quedado establecido. Y está claro que, de haberse rodado las películas en orden, tampoco Obi-Wan le habría dicho exactamente las mismas palabras a Luke. Es algo que se sentía forzado en el momento de su estreno y se siente igualmente forzado viendo la película hoy día, a pesar de haber aceptado más o menos, en general, estas precuelas.

También en ese diálogo queda claramente establecido que fue Obi-Wan quien descubrió a Anakin, y la intensidad con que La Fuerza se manifestaba en él, y quien decidió entrenarlo. Todo esto recae, en La Amenaza Fantasma, en otro personaje distinto: Qui-Gon Jinn. Que quizás después de todo no sea otro personaje.

Desde el principio me fue evidente que habían dividido al personaje de Obi-Wan en dos. Y no hace mucho pude confirmar esa impresión al leer que, en los primeros borradores del guion, Qui-Gon no aparecía hasta que los personajes llegaban a Coruscant. Eso habría cambiado cuando Liam Neeson fue contratado para interpretar al personaje.

El resultado fue que el Obi‑Wan de Ewan McGregor es un personaje casi hueco en La Amenaza Fantasma, apenas definido por la rectitud con la que sigue las normas. Contra todo pronóstico el díscolo es su mentor, y no él, Obi-Wan, que es justamente quien debía serlo. Esto es algo que había quedado de manifiesto cuando Obi-Wan le dice, en el Episodio IV, que lo que Owen temía era que Luke le siguiera en una “loca cruzada idealista” como hizo su padre. Y, cuando, en El Imperio Contrataca, Yoda señala los defectos de Luke como razón de su reticencia a entrenarlo, la voz de Obi-Wan responde “¿Acaso era yo diferente?”. El Obi-Wan de Ewan McGregor no refleja nada de esto. Ni lo hace después en los episodios II (El Ataque de los Clones, 2002) y III (La Venganza de los Sith, 2005)

Obi-Wan y Qui-Gon

Y una nota breve respecto a los midiclorianos. Star Wars pertenece a ese subgénero de la ciencia ficción que se llama Space Opera. No es ciencia ficción pura. Es más fantasía que ciencia. Y en ese contexto dar una explicación científica a algo como La Fuerza… sobraba bastante. Más si tenemos en cuenta que La Fuerza es, en la trilogía original, prácticamente una metáfora de La Fe. No en el sentido religioso, sino en el filosófico. Pero a efectos prácticos es lo mismo, algo espiritual. Así que ante esa aparente necesidad de una explicación científica de La Fuerza uno no puede sino hacerse eco de las palabras de Vader: su carencia de Fe resulta molesta.

Volveremos con los Jedi y La Fuerza más adelante, pero aprovecharé ahora para señalar otras incoherencias con la trilogía original.

Owen y Beru. En la novelización del guión de El Retorno del Jedi, Obi-Wan le dice a Luke que para esconderle lo llevó con su hermano Owen. Sí, en alguna versión del guión, Owen era hermano de Obi-Wan. Pero igualmente esa versión no es canon al no materializarse en la propia película. Y en mi opinión, en esto, George Lucas hace bien en convertir definitivamente a Owen en hermano o hermanastro de Anakin. Encaja mejor con los reparos que Owen tenía, según lo que vemos en el Episodio IV, hacia Obi-Wan. Sin embargo, no podemos estar contentos con cómo lo hace.

La relación entre Owen y Anakin en la trilogía de precuelas es realmente inexistente. Y eso hace que no tenga mucho sentido que Obi-Wan lleve al niño con Owen y Beru. Quizás podrían haber tenido una relación más profunda entre el Episodio II y III, pero, como no está en las películas, no podemos basar algo en ello sin que no sea un argumento endeble. Por todo esto lo lógico habría sido que Obi-Wan hubiera descubierto a Anakin en Tatooine siendo este ya adulto, que fuera ese gran piloto del que hablábamos, y con una auténtica relación de hermanos con Owen. Eso sí habría dado pie a que Owen viera a Obi-Wan como alguien que llegó, le habló de estas cosas de La Fuerza a su hermano, y lo arrastró a la perdición. Eso sí sería coherente. No lo que vimos.

Y luego están esos otros detalles como lo de que Padme muera tras dar a luz. Cuando Leia había dicho que recordaba a su verdadera madre y que era muy hermosa pero triste. Eso habla de una historia completamente distinta, la que aparece en la novelización, y según la cual la madre se habría refugiado en Alderaan con Bail Organa, quien habría hecho pasar a la niña como hija propia. Tiene sentido que no se quisiera que se supiera que la mujer que tenía una relación con Anakin Skywalker tenía una hija.

Algo más sobre esto último. En el Episodio IV, Obi-Wan le dice a Luke que su padre quería que tuviera su sable de luz cuando fuera lo suficientemente mayor. Sin embargo, según la novelización del guión de El Retorno del Jedi, Anakin no llegó a saber que su pareja estaba embarazada. Y se me antoja innecesaria la posibilidad de que Obi-Wan, en lo del sable, tampoco estuviera diciendo la verdad.

Vayamos ahora con la Orden Jedi. El hecho de que esté perfectamente integrada en Coruscant, la capital de la República, y en su política. No parece algo oscuro, que no sea del conocimiento popular, a lo que alguien tan solo unos veinte años después pueda referirse como “cuentos de brujas” o “antigua religión”. Este planteamiento alcanza su momento más bochornoso cuando, en el Episodio II, Anakin despeja una calle concurrida con el anuncio de “¡Asuntos de los Jedi!” como si del FBI se tratara.

La Orden Jedi debería haber estado asentada en un lugar distante, un lugar de recogimiento, donde existiera la posibilidad de que pasara desapercibida, aunque hubiera un cierto conocimiento popular de ella. Y aun así podría haber sido decisiva durante las guerras clon.

Un detalle más: el vestuario de los Jedi que vemos en esta primera trilogía están cortados por el patrón del Obi-Wan de Alec Guinness… a pesar de que a todas luces este no llevaba sino lo que parecía ser una forma de vestir habitual en Tatooine. Como también viste Owen.

Pero la cosa se pone peor con los Sith.

Darth Maul

Uno de los personajes principales que llegan con La Amenaza Fantasma es Darth Maul, un guerrero Sith, como el principal enemigo a combatir. Con su apariencia demoniaca que remite a los demonios Oni japoneses, y con su sable rojo de doble hoja. Y hay mucho que está mal en esto. Empezando por el nombre.

Aunque es un personaje completamente distinto, el nombre Darth es usado, claramente, para intentar imbuir a este nuevo villano con el aura de Darth Vader. Pero esto da lugar a que tengan que buscar la forma de justificar la coincidencia de nombre. Así que se decidió que todos los Sith se llamarán Darth. Así, el nombre del villano en la sombra, el maestro de Maul, es Darth Sidious. Vale, cuestionemos con algo de sentido común esta idea… Si todos los Sith se llaman Darth… ¿Por qué en vez de ser la Orden Sith no es la Orden Darth?

Más ideas absurdas. Aunque, en honor a la verdad, no recuerdo si esto queda establecido específicamente en estas películas y son canon, o solo en anotaciones al margen, o en el Universo Expandido, pero es que nunca hay más de dos Sith a la vez. Pues bien, no hay ningún tipo de orden o sociedad que pueda perpetuarse en el tiempo si solo la componen dos individuos. Imposible no es, pero tiene todas las probabilidades del mundo en contra.

Pero el mayor error en cuanto a los Sith que hay en La Amenaza Fantasma es el sable de luz de Darth Maul. ¿Por qué? Porque los Sith no usaban sables de luz. Y es que… ¿Qué sabemos de ellos por la trilogía original?

Hemos de apuntar aquí que, en toda la trilogía original, no se hace ni una sola vez mención a los Sith. A efectos prácticos no existen. En las novelizaciones de esta primera trilogía sí se referencia a Darth Vader como el Señor Oscuro del Sith. Pero nada más. No hay profundización sobre qué es el Sith. Y es evidente que cuando se rueda El Retorno del Jedi no hay un lore que profundice más sobre ese tema. Si George Lucas tenía apuntes al margen, para él se quedan, como aquellos donde Han Solo era una especie de reptil humanoide.

Star Wars nace como una saga de películas y, por tanto, es el canon esencial o básico. Todo lo demás, es decir, lo que se llamó el Universo Expandido, era susceptible de ser ignorado si George Lucas llegaba con otra idea. Y la idea del Sith como versión oscura del Jedi se fragua en ese Universo Expandido en algún momento durante el tiempo que transcurre entre El Retorno del Jedi y el estreno de La Amenaza Fantasma.

El Emperador Palpatine.

Es interesante lo del Universo Expandido porque Lucas daba su visto bueno a estas novelas, cómics, videojuegos, etc sin darles jamás el estatus de canon. Básicamente era una cantera de ideas de la que salía doblemente beneficiado: le daba beneficios económicos y le estaban cediendo ideas que él podría usar libre y gratuitamente cuando hiciera sus películas. Cuando normalmente alguien tendría que pagar por ideas.

Volviendo al tema, esta idea del Sith es incoherente con el canon porque, aunque en la trilogía original no se mencionan a los Sith, sí se menciona algo importante. Y es Palpatine quien lo hace, cuando tiene a Luke ante él, en la segunda Estrella de la Muerte. Hasta dos veces se refiere al sable de luz de Luke como “un arma Jedi”, como la de su padre.

Un arma Jedi. Es decir, no la usaba comúnmente nadie más. De hecho, por la forma de expresarlo, se entiende que es algo ajeno para el emperador. Y no solo eso. En esa mención, hay una carga implícita, la de una simbología nada sutil, dirigida al espectador. La de aquello de lo que va la película y a lo que hace referencia el título: que Darth Vader siga usando un sable de luz delata que sigue habiendo un Jedi en él.

El propio Palpatine no usa un sable de luz. Omitiendo el hecho de que estamos suponiendo que el emperador sea un Sith, cosa que tampoco se menciona en las novelizaciones, es una razón más por la que los Sith no deberían usar sables de luz en las precuelas. Además, es así en función de algo más importante y es que la sorpresa final del emperador es que es tan poderoso en La Fuerza que puede manifestarla, materializarla, en forma de rayos letales. Simplemente Palpatine no necesita un arma. Y es lo que hasta esos momentos finales no sabíamos.

Este enorme poder de Palpatine es devaluado en las precuelas. Primero, cuando en el Episodio II vemos como el Conde Dooku (Darth Tyrannus) lo usa frente a Yoda, y ambos personajes acaban pasando a enfrentarse con los sables. De repente, ahora, canalizar La Fuerza por los dedos en forma de rayos es una técnica inferior. Sumamente ineficaz contra alguien armado con un sable de luz. Lo que implicaría que Palpatine, frente a Luke, habría estado realmente indefenso, confiado incluso, al no llevar un sable de luz. Tal y como vemos en el episodio III, donde estos rayos son completamente inútiles ante el sable de Mace Windu. Solo que en esa ocasión no era porque no llevara un sable sino porque había sido desarmado.

"Un arma Jedi, como la de tu padre"

Lo que en principio sería la gran sorpresa de seis películas, el hecho de que Palpatine tiene un mayor poder del que podríamos imaginar, acaba resultando en un señor anciano, desarmado, que solo pone en aprietos a Luke por mera suerte. No tiene ningún sentido: en el momento en el que Luke vence a Vader, que es justamente lo que Palpatine quería, si tenía razón, si Luke era susceptible de pasarse al lado oscuro… no había manera garantizada de que Palpatine se salvase. No al menos si consideramos la saga exclusivamente como un bloque de seis películas, aunque originalmente fue concebida como una saga de nueve.

Y digo esto último porque efectivamente podríamos considerar que Palpatine podría volver de alguna manera en la tercera trilogía. Toda esa energía, esa fuerza, que sale del pozo donde Vader lo arroja ciertamente da que pensar que podría ser. Pero eso es algo sobre lo que volveremos en un artículo dedicado a la tercera trilogía.

Volviendo a los sables de luz, aunque probablemente solo sea casual e impresión mía, las palabras de Obi-Wan refiriéndose a ellos como un arma noble, adquiere nuevas connotaciones. Y es que dentro de lo que cabe el sable de luz es un arma relativamente piadosa: cauteriza las heridas. Con un arma ordinaria, cortar un brazo o una pierna supone morir desangrado en segundos.

Entonces, ¿por qué los Sith en las precuelas usan sables de luz? Lamentablemente la respuesta es que simplemente el choque de las hojas de sables de luz es icónico. Y es algo que debía heredar de la trilogía original porque quedaba bien en pantalla.

En fin, esta ha sido mi exposición de lo que creo que hay mal en la trilogía de precuelas. Es posible que me haya dejado cosas fuera, pero en esencia es eso. He intentado ceñirme a lo que creo que objetivamente crea incoherencias. He dejado cosas que simplemente considero muy tontas como que Anakin sea el creador de C-3PO (¡vaya, acabo de soltarlo!). Si ves la saga en orden I-VI y te quedas con los detalles verás que hay muchas cosas que no encajan. Y sin embargo es muy fácil entrever como habría sido especialmente La Amenaza Fantasma si realmente se hubieran planteado las cosas bien.


sábado, 6 de septiembre de 2025

La Improbable Hora en que Existimos y Otros No-cuentos


Lo prometido es deu… es promesa. Ya adelantaba en el anterior artículo que en este hablaría de tres temas muy concretos sabiendo que eran temas que podrían despertar, cuando menos, escepticismo. De hecho, estoy bastante seguro de que alguna de esa gente que diría sin reparos que los terraplanistas tienen una mente medieval… con estos temas de los que voy a hablar probablemente demostrarían que tampoco ellos han llegado aún al siglo XXI.

Como ya comentaba en ese artículo anterior, me defino como agnóstico, escéptico y, debo añadir, por si queda alguna duda, crítico. Vamos, si hay alguna duda sobre eso… bienvenido al blog porque está claro que eres nuevo aquí y en él he diseccionado temas de lo más aparentemente superficiales para mostrar como algunos de ellos pueden tener más capas que un ogro o Batman, vaya. En ese último artículo intentaba, dejando claro que ni de lejos soy terraplanista, dejar claro que confiar a ciegas en lo que nos dicen los que manejan la información, independientemente de que tipo de información sea, conlleva al menos un mínimo de riesgo a equivocarte. Es muy fácil en el mundo en el que vivimos encontrarte puertas que directamente te ponen “por aquí no entres, ni se te ocurra” y es donde a algunos automáticamente se nos activa el ¿por qué no? ¿Qué es lo que no quieres que sepa? ¿Qué es lo que no quieres que siquiera me cuestione?

Sin embargo, tras ese último artículo, y como hoy día se polarizan muy fácilmente las ideas y posturas, me apetecía hablar sobre algunas ideas que son aceptadas como posibles por la física, a pesar de lo cual sacaría a más de un “terraplanista” del armario. Así que pongámonos con ello…

Puede que el Universo exista desde hace tan solo dos minutos…

Y quien dice dos, dice uno. Independientemente de en qué momento estés leyendo esto. Parece haber un consenso en el mundo de la física sobre que el universo tiene 13.798 millones de años, pero también es posible que haya comenzado hace dos minutos. ¿Cómo podría esto ser posible? En realidad, es más sencillo de lo que parece y lo primero a tener en cuenta es que no sabemos exactamente cómo se originó… solo sabemos que el universo está compuesto por átomos y que para que las cosas sean como las vemos… bueno, simplemente hay un orden en esos átomos. Según el concepto de entropía el universo tiende al caos no al orden… es decir, que, en principio, un mundo, y un universo, con el equilibrio que tiene este en el que existimos, para llegar a ser lo que es, tendría que haberse ido desarrollando a lo largo de todos esos millones de años. ¿Entonces? Bueno lo que ocurre es que el universo sigue siendo un montón de átomos con un orden concreto. Y ese orden concreto, el que disfrutamos en este momento, pudo darse en el minuto uno, espontáneamente. ¿No lo crees? Vale, quizás si juegas a algún tipo de lotería huirías de un número como 1234567890. O de un número como 1231231231. O de un 5555555555, porque pensarías que sería mucha casualidad que saliera un número con alguna de esas disposiciones tan peculiares. Y es verdad. La posibilidad de que salga el número 1234567890 frente a cualquier otra posibilidad es mínima. Pero, por sí solo, las posibilidades de que salga son exactamente las mismas que tiene cualquier otro número.

Es como si te doy una baraja de cuarenta cartas y te digo que saques una sin mirarla y te aseguro, por ejemplo, que será el As de Corazones. Como no soy ilusionista pues… no, no será el As de Corazones… porque es más fácil que sea cualquiera de las otras treinta y nueve cartas. ¿Estamos de acuerdo hasta aquí? Porque ahora viene la paradoja: a pesar de que las probabilidades jugaban en contra de que saliera esa carta frente a que saliera cualquiera de las otras posibles… la verdad es que todas y cada una de las cartas tenían exactamente las mismas probabilidades de salir: una entre cuarenta. No fue el As de Corazones, pero tenía exactamente las mismas posibilidades de salir que la que finalmente salió. La posibilidad de que el universo exista desde hace dos minutos en el que pudieron los átomos ordenarse de manera que crearan no solo quienes somos sino las cosas que recordamos, que tenemos, los libros que se han escrito, fósiles de millones de años que delatan vidas prehistóricas que nunca llegamos a conocer… bueno, frente a todas las demás posibilidades del Universo es claramente despreciable. ¿Pero sabes qué? No dejan de ser el mismo universo, con los mismos átomos, con una disposición concreta, la cual tiene exactamente la misma probabilidad que cada una de todas las demás posibilidades, así que sí, en principio nuestro universo habría empezado como una disposición de esos átomos en el caos más absoluto que poco a poco habría tomado la disposición que tiene hoy a través de distintos procesos. Pero la realidad, por increíble que pueda parecer, es que esos átomos podrían ya haber estado en la disposición de lo que hoy consideramos un universo ordenado desde el minuto uno.

Es posible que el libre albedrío no exista.

Y esto entronca con el tema anterior. Partiendo de que el universo es un inmenso conjunto de átomos dispuestos de determinadas formas, con electrones y demás con diferentes configuraciones y teniendo en cuenta que el comportamiento de los mismos, en principio, no es aleatorio, sino que obedece a lo que llamamos leyes físicas… el universo que contemplamos ante nosotros no sería sino resultado de cómo las leyes físicas han afectado a esos átomos, electrones, etc. Dicho de otro modo, si cuando termines de leer este artículo “decides” salir a pasear, la física contempla que realmente esa decisión no existe al menos como crees, sino que es el resultado de cómo una avalancha de átomos responden a circunstancias previas… y sí, si simplificamos quizás podamos pensar que tu decisión de salir a pasear la has tomado porque yo he mencionado esa posibilidad, pero yo habría tomado la “decisión” de mencionar la posibilidad de un paseo en función de circunstancias previas que al fin y al cabo no habrían sido otra cosa que los átomos comportándose como las leyes físicas dictan. Porque en principio los átomos obedecen las leyes físicas sin ninguna posibilidad. Digamos que absolutamente todo lo que ocurre, todo lo que decimos, todo lo que pensamos no es sino el resultado de una avalancha de reacciones físicas que se han dado desde el origen del universo. Y como la física dicta como se comporta el sistema... no habría podido haber otra posibilidad.  

Y una de las cosas más interesantes en un principio era considerar que si las cosas funcionan así… y si pudiéramos conocer el estado de todas esas variables del Universo que son los átomos que lo componen… también podríamos saber, conociendo las leyes físicas, hacia donde vamos… podríamos conocer el futuro. Para empezar, esto plantearía un problema del que ya he hablado en artículos sobre películas de viajes en el tiempo, y es que cambiar el transcurso de los acontecimientos provoca paradojas… y bueno, no soy físico, no puedo decirte qué pasaría realmente, pero tengo una serie de artículos de viajes en el tiempo, que debo de retomar, pero que ya cuenta con dos o tres partes, y en las que explico por qué algunas películas lo hacen bien y otras mal, por qué la narrativa se rompe con la incoherencia de la paradoja. Pero… ¿Qué hay de la realidad? Bueno, resulta que en el campo de la física al parecer tenemos un agujero muy grande y es que, por lo que tengo entendido, si es que no han cambiado las cosas, cuando intentas explicar las cosas a gran escala con la física clásica newtoniana todo estupendo, todo funciona como se supone que debe funcionar. Cuando hacemos lo mismo con la física a escalas microscópicas pues, aunque no sabemos tanto como con la física clásica pues todo parece indicar igualmente que vamos por buen camino. Pero en el momento en el que intentamos conciliarlas… ahí ya se lía, los cálculos no salen, como si fueran dos sistemas distintos. Como cuando te encuentras que necesitas un adaptador para enchufar algo… bueno, pues al parecer nos falta aún descubrir el adaptador, cómo ambas físicas están conectadas y guardan coherencia. Pero, y aquí viene lo interesante, es que en la física cuántica sí se produce algo insólito que no ocurre en la física clásica: aleatoriedad. Mientras el comportamiento de los átomos es previsible en la física newtoniana, en la física cuántica se obtienen resultados imprevisibles y eso afecta a todo, aunque sin el adaptador no entendamos cómo. Así que no, parece que no podríamos conocer el futuro conociendo las leyes físicas y que no tendríamos un destino concreto prefijado. Entonces… ¿Al final si tendríamos libre albedrío? Pues la verdad es que la física cuántica al introducir la aleatoriedad en el sistema… solo hace eso, hacer que se produzcan resultados aleatorios sobre los que sigues sin tener el control. Sería como el juego de La Oca, no hay dos partidas iguales porque los dados introducen aleatoriedad… pero en realidad no puedes tomar ninguna decisión.

En este punto habrán salido algunos “terraplanistas” del armario: "¡Y un jamón me vas a decir que no tomo mis propias decisiones!" Bueno, es una posibilidad factible… te guste o no.

Podrías ser inmortal (y no lo sabes)

Este punto me va a costar un poco más desarrollarlo porque no he leído trabajos previos sobre él, sino que es el resultado de una simple reflexión que me hice un día observando a mi alrededor, aunque supongo que, como sí que he oído sobre temas relacionados, habrá mucho escrito sobre el tema. Y es que un día cualquiera te encuentras en un lugar cualquiera, paseando, por ejemplo, o sentado en una terraza o en una plazoleta, y empiezas a mirar a tu alrededor, a toda esa gente que está ahí, compartiendo la misma época que tú, estáis vivos al mismo tiempo… y empiezan las preguntas.

Vamos a suponer una unidad de tiempo, “el momento” que vamos a decidir que dura una hora ¿por qué no hablamos directamente de horas? Porque tengo deformación profesional por trabajar con variables, discúlpenmelo ustedes. Vale, “el momento" dura una hora y “el momento” va a definir en nuestro ejemplo lo que es el presente. El momento actual empezó hace media hora y acabará en media hora. ¿Sencillo no? Vale… hemos dicho antes en este artículo que los físicos parecen más o menos de acuerdo en señalar que el Universo tendría 13.798 millones de años… y como ya hemos definido que un momento equivalía a una hora resulta que la historia de nuestro universo tiene 120,975,798,000,000 momentos (≈ 120.98 billones de momentos). Vale… espera… ¿me estás diciendo que con todos esos momentos anteriores soy lo suficientemente afortunado para estar presenciando el último momento de la historia del Universo? Esos momentos anteriores presumiblemente existieron (a no ser que el universo se haya creado hace 2 minutos claro) y los momentos futuros no existen (aún, por eso son futuros). Por supuesto alguien podría venir y decirme “bueno, pero algo así se lo podría haber preguntado en la edad media un pastor mientras cuidaba sus ovejas” a lo que yo tendría que responder que “sí, pero es que ese pastor está muerto, es pasado, y el que se lo pregunte dentro de cinco siglos no existe (aún)” Así que yo, y tú, nosotros, el de la tienda de la esquina, todos… somos extremadamente afortunados como para eso que he dicho, estar viviendo el último momento editado del Universo: el presente.

De hecho, el futuro ni siquiera tendría por qué existir, podría ser que el Universo terminara mañana (en verdad esto no lo sé, si por casualidad Crespo leyera esto que me lo cuente…). ¿A qué conclusión deberíamos entonces llegar? Que deberíamos empezar a participar en juegos de azar… parece que mi existencia, la tuya, la de cualquiera de los que estamos viviendo eso que llamamos presente… es infinitamente menor a la de que te toque el Eurojackpot. Pero aquí estamos. Parece algo tan increíble, tan improbable, casi tan imposible… que a lo mejor deberíamos plantearnos que hay un error en el enfoque, que no es el acertado. Quizás no es que estemos vivos a la vez que ocurre el último momento del Universo, cosa que evidentemente hacemos desde nuestra experiencia propia, sino que quizás estemos viviendo a la vez que el Universo y simplemente estamos enfocando un momento dado. El tiempo solo sería nuestra percepción lineal, secuencial, de lo que sería la realidad. Como cuando sintonizábamos una emisora de radio, o ponemos un canal de televisión, todos están ahí a la vez… pero estamos sintonizando uno en concreto. El pastor del que hablábamos antes… quizás no está muerto, está “sintonizando” otro momento, y su cráneo en un cementerio solo es lo que queda de la forma en la que sintonizaba aquellos momentos en los que fue aquel pastor… quizás ahora está sintonizando… bueno, eso, el ahora. A través de otro cuerpo. Quizás quienes creemos que somos no es más que la suma de una parte de nosotros de la cual no tenemos plena consciencia y otra de la que sí… que es aquella cuyos datos pones para que te lleguen los paquetes de Amazon.

Quizás cuando muramos volvamos a nacer en el mismo momento y volvamos a vivir la misma vida pasando por cada momento de la misma forma que la aguja de un reloj nunca deja de recorrer el mismo ciclo, quizás con variaciones derivadas de la física cuántica. O quizás ese ciclo sea más amplio, quizás vayamos saltando de cuerpo en cuerpo (Oh boy!) antes de volver a este, o quizás nunca volvamos a pasar por este momento, o ni siquiera nuestra "vida" continúe en este planeta, en esta galaxia o incluso en este plano de existencia… Podríamos ser seres eternos pasando las hojas de un libro que hemos cogido de una estantería, siendo “hoy” D'Artagnan para ser “mañana” Mr. Scrooge o Holden Caulfield. Podríamos ser medusas flotantes en el éter recorriendo existencias recopiladas en no-libros o escribiéndolas. 

Hay algo curioso en los libros, en como simplemente están en la estantería con toda la historia que hay dentro de ellos, a la vez. Incluso se imprime el texto de la página a la vez, no es un proceso secuencial… cosa que sí ocurre cuando se escribe o cuando se lee.


lunes, 1 de septiembre de 2025

Relato o Realidad: Cinco Venenos Blancos.

Vaso de leche

Hablando de temas de salud hace unos días surgió el tema de "los cinco venenos blancos” que al parecer son el azúcar, la sal, la leche, el arroz blanco y la harina, lo que a todas luces parece un titular sensacionalista para llamar la atención. Acabo de buscar en internet y en todo este tema hay ciertas verdades, ciertas exageraciones, y otras cosas que, simplemente, no son verdad. La cuestión es que, por naturaleza, y cada vez más, soy más escéptico ante la información que me llega, más aún si parece un eslogan alarmista. Soy escéptico y agnóstico. No tiendo a negar automáticamente algo que no conozco aunque me suene sospechoso, pero desde luego las alarmas saltan y tampoco me  voy a creer algo así sin más. La verdad es que tampoco era la primera vez que escuchaba que la presencia de la leche en nuestras dietas era perjudicial pero, para mí, lo peor era que cada vez esa idea venía acompañada del argumento de que la leche es para que el ternero se alimente, que no es natural que la tómenos los humanos, y menos los adultos, etc.

Debo, y quiero aquí, reconocer que muchas veces, cuando discuto algún tema, más que por el tema en sí, lo que me lleva a ello es que me desconcierta e intriga qué ha llevado a una persona a tener una opinión determinada que a mí no me cuadra según lo que yo considero, a todas luces, una línea de pensamiento y razonamiento lógico. Y es algo que intento que esté presente continuamente en este blog, en cómo intento argumentar de la manera más clara posible lo que me lleva a una conclusión. No quiero simplemente que alguien simpatice con mis opiniones sino que entienda qué me ha llevado a ellas. Y si entonces resulta que las comparte pues genial, si no es el caso y me da argumentos razonados, lógicos en contra... bueno, quizás yo aprenda algo nuevo.

Y esto me pasa con este tema de la leche que, como digo, he escuchado a varias personas, además siempre con el argumento de que la genera la vaca para alimentar al ternero. Así que vale, vayamos por partes: la vaca no genera leche para alimentar al ternero. Esto es un abuso de lenguaje que hacemos habitualmente para facilitar la comunicación, para hacerla más fluida, pero, técnicamente hablando, la realidad es otra: la vaca da leche, si por alguna razón no lo hiciera el ternero no podría sobrevivir. Si en una población de vacas se da una mutación que hace que no den leche, los terneros mueren y esos genes mutados que hacen que no den leche no se propagan porque los teneros mueren. Por otro lado, que den leche y los terneros se alimenten de ella hace que los genes de aquellas vacas que puedan criar terneros mejor alimentados reafirmen esos genes. Así es como funciona la evolución, aquello que facilita o da ventajas para el desarrollo de los nuevos individuos se impone y permanece. Por eso tenemos una clasificación animal que se llama mamíferos, para distinguir a esos animales de muchos otros que no dan leche y cuyas crías, al no necesitarlas, no tienen ningún problema para sobrevivir. El ejemplo clásico: la jirafa no tiene el cuello largo para comer de las hojas altas de los árboles, sino que aquellos individuos con cuellos altos que podían comer de las hojas de los árboles, tenían más probabilidad de sobrevivir en terrenos más áridos, así que los genes del cuello largo tenían más facilidad para perpetuarse. Darwin, no Lamarck. Esto es evolución y con esto solo quiero subrayar un hecho muy simple: las cosas en la naturaleza no aparecen con un propósito predefinido.

Ganadería

Ahora bien, aceptemos ese abuso del lenguaje que, como digo más arriba, nos permite una comunicación fluida sin pararnos a matizar cada cosa que decimos (pero, como seres racionales, inteligentes y con conocimientos, sin olvidar de qué estamos hablando): si los seres humanos no deberíamos usar la leche de vaca como fuente de alimentación debido a que su “propósito” no es ese… ¿exactamente de qué alimentos deberíamos hacer uso con ese propósito de alimentarnos? No, las frutas, las verduras, la carne de otros animales… nada de eso existe sobre la Tierra con el “propósito” de servirnos de alimento. Abusando del lenguaje una vez más, el único alimento que podríamos considerar que tiene el “propósito” de alimentarnos resulta ser, irónicamente, la leche. Concretamente la leche materna humana, que tiene más en común con la leche de vaca que con las hortalizas, por ejemplo. Vaya … resulta que el único alimento que existe con el “propósito” de alimentarnos es... uno de esos "venenos blancos”. Si solo pudiéramos alimentarnos de eso, de la leche materna, pobres mujeres. Y no, no solo no somos los únicos animales que toman un alimento que no tiene el “propósito” expreso de alimentarnos (me parece recordar que las hormigas "ordeñan" a los pulgones)… sino que somos los únicos que preparamos o cocinamos la comida, desde los filetes a los garbanzos. ¿También deberíamos alejarnos de eso? Porque la realidad es que teníamos mejores dentaduras hace miles de años cuando no cocinábamos la comida, pero por un lado sería complicado retroceder genéticamente y culturalmente miles de años, y, aun así, aunque no cocináramos los alimentos, no estaríamos comiendo cosas que estuvieran hechas con el “propósito” de alimentarnos. 

Así que… ¿podemos de dejar de decir cosas como que no deberíamos tomar leche porque existen con otro propósito? Simplemente consumimos las cosas susceptibles de proporcionarnos alimento y si funcionan seguimos haciéndolo y si no, pues no. Esa es toda la historia en cuanto a por qué nos alimentamos de unas cosas y no de otras.

La cosa no queda ahí. Y es que, a raíz de algo como semejante titular, el de los “cinco venenos blancos”, durante esa conversación, dejé bastante claro que soy escéptico a titulares como esos, que dudo mucho de ellos y de mucha de la información que nos llega. Que soy muy crítico. Y entonces saco como ejemplo el tema de que hoy día hay muchos productos en el mercado para gente con intolerancia a cosas como la lactosa, el gluten, etc… y que, en mi generación, que se crió con bollería industrial con grasas animales y masticando chicle cargados de azúcar… no parecía haber esos problemas, no se escuchaban. Pensadlo, no es simplemente que tuviéramos la misma alimentación y no se escuchara habitualmente de esos problemas, sino que nuestra alimentación era presuntamente mucho menos sana. Habría sido más probable escuchar hablar de esos problemas. Pues bien, uno de mis contertulios, subraya el hecho de que, que antes no se escuchara, no significa que no se diera. Cosa que a priori comparto, siempre lo he hecho: la ausencia de pruebas no es una prueba de ausencia. Pero, tampoco es razonable escudarse en ello para defender una postura en la que precisamente coincidimos en que no teníamos suficientes evidencias, algo de lo que no escuchábamos hablar, y que hoy día no se puede demostrar. Si nos atenemos a lo que escuchábamos a nivel de calle sobre gente con problemas por beber leche o comer pan… me da que teníamos infinitos más indicios para creer en cosas como el bigfoot, el monstruo del Lago Ness, el yeti o los ovnis. Me atrevería a decir que es harto probable que, por excepcionales que fueran esos temas, durante los 80s, ocuparon más espacio en los telediarios. Y, a pesar de ello, en general, no hay mucha gente que se empeñe en seguir creyendo en esas cosas (excepto quizás en el fenómeno OVNI) escudándose en algo como el hecho de que no se llegara a tener los indicios suficientes no significa que no existieran.  

Foto del Supuesto Monstruo del Lago Ness

Quiero decir que antes era raro escuchar de alguien con intolerancia a los lácteos o al gluten así que es más probable (navaja de Ockham) que efectivamente hubiera menos casos a que simplemente estos casos no vieran la luz. ¿Había menos estudios al respecto? Lo dudo, en oriente siempre ha habido una gran tasa de intolerancia a la lactosa y en países como USA donde había gran cantidad de población con origen oriental o africano la comunidad médica rápidamente se habría hecho eco. Esa mayor intolerancia en la población oriental se debe a que en occidente nos hemos adaptado mejor, evolutivamente, al consumo de leche. Desde hace siglos, por no decir milenios, en occidente se contaba con la leche como una fuente de nutrientes que no se cesaba de consumir tanto en su forma original como derivados (quesos, etc.). Así que básicamente éramos una población donde la tolerancia a la lactosa era generalizada. 

Sí, es posible que, a pesar de ello, en los ochenta hubiera muchos casos de intolerancia a la lactosa… ¿pero tantos como los que presumiblemente parece haber ahora? ¿En un país con milenios de antigüedad y cultura ganadera y de pastoreo? Por supuesto lo que antes podíamos haber atribuido a una digestión pesada, a colon irritable, etc. podría ser el resultado de intolerancia a la lactosa… pero también es perfectamente posible que sea justo al revés, que hoy haya quien se permita presumir que había una gran tasa de intolerancia a la lactosa, aludiendo a lo que antes eran efectivamente digestiones pesadas, colon irritable, etc… Sin tener pruebas de ello ni fuentes fiables que nos de cifras, y con el sesgo de los intereses comerciales que podrían estar jugando a favor de que inflemos hoy el problema y la urgencia por combatirlo. Hoy más que nunca se intenta vender productos sin lactosa. Es un nicho de mercado. Desde un punto de vista meramente empresarial (y poco ético) si ves que hay un nicho empresarial con posibilidades pero no las suficientes... lo inflas. Las dietas alternativas lo son. Las venden como más saludables que las tradicionales incluyendo el uso de lácteos o cualquier tipo de productos de procedencia animal. Y son productos más caros. En el mejor de los casos... ¿es posible que hoy día haya una mayor intolerancia a la lactosa que antes? Sí, es posible. ¿Pero es porque el cuerpo experimenta un rechazo a la lactosa después de que haya formado parte de nuestra alimentación durante siglos… o es porque alguna otra cosa ha cambiado en nosotros que ha debilitado nuestra capacidad para tolerarla? ¿Otras cosas que consumimos actualmente? ¿El estrés que forma parte de la vida moderna quizás? Si fuera el caso, el problema no estaría en la lactosa en sí sino en alguna otra cosa que estaría afectando a la capacidad de nuestros aparatos digestivos para asimilarla y eso, desde luego, me parecería más alarmante: ¿Cuál sería la próxima merma en nuestro aparato digestivo? ¿Y cuáles podrían ser las consecuencias del consumo injustificado, es decir, cuando tu cuerpo puede asimilarla, de estos productos sin lactosa? Pues que efectivamente acabe generando intolerancia en nuevas generaciones al interrumpir el consumo de leche tras la lactancia impidiendo con ello que sus cuerpos se habitúen a ella. Por otro lado, a muy largo plazo, miles de años en el futuro, las mutaciones que una vez nos hicieron tolerantes a esos posibles portadores de nutrientes que son los lácteos podrían acabar en recesión. Simplemente funciona así: donde había pastoreo y, por tanto, consumo de lácteos apareció la tolerancia a la lactosa, donde se optaba por cosas como la leche de soja hay más intolerancia. Y quizás lo que estamos haciendo ahora es saboteando una ventaja evolutiva que habríamos conquistado.

Y es curioso que entre los países donde la población es de la más longeva del mundo hay países orientales como Japón… pero también está España, y además por cosas como el clima, la forma de vida y... sí, la alimentación… así que para ser un país con una tradición de siglos o milenios consumiendo “venenos” como la leche o la sal… no nos va precisamente mal.

Con todo esto solo quiero plantear dos cosas, que no debemos confiar plenamente en las cosas que oímos o leemos, especialmente si aparecen como titulares alarmistas, y que, desde luego, tampoco podemos escudarnos en la ausencia de pruebas, o tan siquiera indicios, para defender lo que queremos creer con un "sí, sí... eso era así pero no había señales de ello". ¿Volvemos al ejemplo del yeti, el bigfoot, Nessy y demás? 

Vaso de Agua

¿Sabéis qué otra cosa mata si la consumes en exceso? El agua. Y no me voy a quedar en el chiste fácil de que si te sumerges en tu piscina y abres la boca para intentar tragártela toda morirás ahogado. Sino que voy a irme a algo mucho más concreto y plausible: todos los años, especialmente en verano, se hace hincapié en los medios, en programas de televisión incluyendo informativos, en artículos de internet, etc.  en que debemos beber abundante agua para evitar la deshidratación. A veces ni siquiera matizan la cantidad, pero incluso cuando lo hacen, otra cosa muy común es escuchar que debes beber agua, aunque no tengas sed. Lo cual, a mí, particularmente, siempre me ha parecido contra intuitivo: no creo que los animales beban sin tener sed. La cantidad de agua que un varón adulto debería tomar al día, especialmente en épocas calurosas, ronda los cuatro litros. Yo mismo suelo tener cerca una botella de litro y medio y jamás me ha parecido que fuera una cantidad enorme. Pues bien, esto es lo que puede pasar si bebes demasiada agua: el exceso de agua diluye los electrolitos en la sangre, especialmente el sodio. Esto es lo que se llama hiponatremia. La función del sodio es mantener el equilibrio entre la cantidad de agua que hay dentro y fuera de las células. Cuando ese equilibrio se rompe porque el sodio está muy diluido impidiéndole cumplir su labor… las células se hinchan. Incluyendo las del cerebro y provocando síntomas como dolores de cabeza, náuseas, desorientación, calambres musculares y, en casos extremos, convulsiones, comas e incluso… sí, la muerte. La ausencia de rigor en la información que recibimos ha ocasionado numerosos casos entre los cuales hay los de personas que han muerto por consumir en torno a dos litros de agua en un periodo no superior a los veinte minutos. Incluso en casos de hospitalización en los que simplemente se les advirtió que debían beber mucha agua. 

¿Y por qué no deberíamos beber agua sin tener sed? Dejando de lado que hay alimentos que te proporcionan esa agua y en caso de no hacerlo tendrías sed… beber agua en exceso puede sobrecargar el trabajo de los riñones para eliminar el exceso. Y por si fuera poco esto haría que orinaras más eliminando esos electrolitos necesarios como el sodio y el potasio.

Es más, uno de los grandes misterios del siglo XX que con frecuencia atrae la atención del público es la lamentablemente muerte del actor y artista marcial Bruce Lee. Oficialmente falleció por un edema cerebral. Es decir, una hinchazón en el cerebro provocada por un aumento del líquido intracraneal. Y esto habría sido causado por una reacción alérgica a un analgésico llamado Aquagesic. En principio, todo aclarado. Aunque, como suele pasar, hay gente a la que acaba de no convencer las versiones oficiales y tiene otras teorías. Dejaremos de lado aquellas que hablan de maldiciones ancestrales y las de la mafia china, y algunas de las que nos quedan son: que Lee consumía ciertas sustancias que, como efecto secundario, producían deshidratación, y que lo exhaustivo de su entrenamiento le hacía sudar en abundancia y por tanto beber mucha agua que podría estar haciendo que expulsara los electrolitos a través de la orina. Esto nos lleva de vuelta a la hiponatremia. Sin embargo, algo interesante y paradójico: si partimos de la posibilidad de que Lee muriera por hiponatremia... es posible, y solo eso, una posibilidad, que hubiera sobrevivido ese día si en vez de tomar agua hubiera tomado el gran veneno negro del siglo XX: Coca-Cola. O cualquier otra bebida carbonatada. Aunque estas bebidas producen realmente cierta deshidratación también suponen un aporte de sales, y por tanto electrolitos, que quizás hubieran compensado la falta de los mismos en el cuerpo de Lee. Al menos lo suficiente para que aunque su cuerpo diera señales de que no estaba funcionando bien... no le condujeran al fatal desenlace.


Sin embargo, a mí nadie me vino alertándome del gran veneno incoloro, inodoro e insípido que es el agua (y no la Iocaína que mató a Vizzini) sino de los venenos que son la leche, el azúcar, la sal (¡electrolitos!), el arroz blanco y la harina.

Con todo esto que expongo en este texto no quiero que se entienda otra cosa que el simple hecho de que no es razonable que te creas algo simplemente porque otra persona lo diga, ni tan siquiera porque cientos o miles de personas lo crean, y mucho menos cuando tiene pinta de ser un titular sensacionalista. Si alguien llega a tu casa y te dice que a la vuelta de la esquina hay un elefante rosa puede pasar que esa persona, como Dumbo, haya tomado cosas que no debería, que esté bromeando e intentando quedarse contigo, o que efectivamente a algún imbécil se le haya ocurrido pintar un elefante de color rosa para usarlo como reclamo publicitario para el circo que acaba de llegar a la ciudad. Pero si no lo ves con tus ojos, y si algo no se te demuestra apelando, cuando menos, al sentido común y a la lógica… digamos que tienes muy buenas razones para cuestionarlo… así tengas al resto del mundo en contra.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Viajes en el Tiempo: Terminator 2. El Juicio Final

John Connor conoce al T-800


Este artículo, como todos los de esta serie dedicada al análisis de los viajes en el tiempo en el cine, por razones evidentes, contiene spoilers de toda la trama. Además, es necesario conocerla más o menos bien para una plena comprensión del artículo. Por todo ello, recomiendo no leer el artículo si no se ha visto antes la película. El análisis de la primera película aquí: Viajes en el Tiempo: Terminator

De todas las películas de la saga, Terminator 2: El Juicio Final (1991) es la favorita del público en general. Es una película mucho más grande que la anterior, y que cambia el enfoque casi de película de terror de aquella por el de gran película de acción, buscando en todo momento ser lo más espectacular posible, y reivindicar a Arnold Schwarzenegger como gran estrella del género. Y todo esto, no cabe duda. lo consigue.

Particularmente yo le veo dos pegas. La primera es que, pese a todo, no deja de ser una suerte de remake de la historia original con un mismo esquema que repetirán casi todas las demás secuelas que le sucederán. La segunda, que es la que nos atañe en este artículo, es que su tratamiento del viaje en el tiempo es irregular, casi compromete la historia de la película original, y que no caiga en incoherencias parece más un resultado algo casual y no, desde luego, el de una cuidada planificación.

Y es que la primera Terminator fue concebida como una película auto conclusiva. La narración en off que nos servía de prólogo decía literalmente “pero no se libraría la batalla final en el futuro, se libraría aquí, en el presente, esta noche…”, lo que le daba una gran relevancia a lo que en ella se contaba. Sin embargo, el prólogo de Terminator 2, con voz en off de Sarah Connor (Linda Hamilton), comienza aportando nuevos datos que diluyen dicha relevancia y complican la coherencia que debería haber entre ambas películas:

“La computadora que controlaba las máquinas, Skynet, envió a dos terminators a través del tiempo, su misión destruir al líder de la resistencia humana, John Connor, mi hijo. El primer terminator fue programado para destruirme en el año 1984, antes de que naciera John, fracasó. El segundo fue enviado para destruir al propio John cuando aún era un niño. Igual que antes, la resistencia pudo enviar un solo guerrero, un protector para John. La única incógnita era cuál de ellos llegaría antes a él.”

Sarah Connor

El enfoque de esta narración parece dar a entender que, tras el fracaso del primer terminator en su intento de matar a Sarah, Skynet habría enviado a este segundo terminator a matar a John. Pero esto no es coherente con el planteamiento de cómo funcionan los viajes en el tiempo que se estableció en la primera película, es decir, el de la paradoja cerrada. A Skynet le habría sido imposible cambiar su pasado, alterar la sucesión de acontecimientos de su propia línea temporal y, por tanto, no puede, tras enviar al terminator, obtener una respuesta que le indique que el primer terminator ha tenido éxito o ha fracasado. Más allá del hecho de que, tras enviarlo, absolutamente nada ha cambiado, cosa que sí es cierto que podría interpretar como señal de fracaso. Pero, como ya comentamos en el artículo sobre la película anterior, la propia Skynet probablemente habría anticipado la futilidad del mero hecho de intentar cambiar el pasado.

Así que el envío de un segundo terminator no podría haber estado condicionado por el resultado del primero, sino que Skynet habría enviado a los dos terminators de manera independiente, cada uno con su propio objetivo, el uno tras el otro. Y no solo eso, sino que ni siquiera habrían sido enviados en el orden que Sarah expone en su narración.

Nos hemos referido a los terminators enviados por Skynet como primero o segundo en función del orden en el que aparecen en las películas, es decir, en el orden en que van llegando desde el futuro. Y cuando vemos la primera película damos por sentado que si Skynet ha enviado al terminator a matar a Sarah Connor en 1984 es porque es la mejor opción que tiene para matar a John antes de que se convierta en el héroe que la derrotará. Pero con Terminator 2 esto cambiaría por completo por dos razones: Skynet sabe dónde y cuándo localizar a John, y porque destina a ello un terminator de un modelo superior: el T-1000. Así que ahora debemos interpretar que Skynet habría enviado primero al T-1000 a destruir al joven John Connor, y luego como refuerzo a su plan, a un T-800 a matar a Sarah. ¿Cómo quedaría justificado que no hubiera enviado a otro T-1000 a matar a Sarah? Bueno, eso es sencillo, sabemos, por el propio Kyle en la primera película, que la serie T-800 era nueva. Podemos asumir entonces que Skynet solo tendría un T-1000 que sería un prototipo.


Y el gran problema de todo esto es que es algo que podemos deducir o imaginar en función de la información que se da en la primera película y de cómo funciona el viaje en el tiempo en ella. Que ya dijimos que era ejemplar. Pero realmente en este prólogo de Terminator 2 no solo no hay una explicación explícita de todo esto, sino que, como dije más arriba, induce a pensar que el viaje en el tiempo funcionaría de otra forma. La única razón en este punto, para darle un voto de confianza a James Cameron, y pensar que sabía lo que estaba haciendo, es el hecho de que este prólogo es narrado por la propia Sarah, que hace referencia a los terminators como primero y segundo desde la perspectiva de su propia experiencia. Y, como dijimos en el artículo anterior, lo que un personaje en una historia sobre viajes en el tiempo piense y exponga sobre cómo funcionan estos, no necesariamente se corresponde con cómo lo hacen realmente en dicha historia. Si la voz en off de ese prólogo hubiera sido la de un narrador omnisciente, se habría cargado por completo la coherencia de la película y delataría que James Cameron no sabía que estaba haciendo.

¿Por qué cuestiono la posibilidad de que James Cameron supiera lo que estaba haciendo? Porque no solo es este prólogo en sí, sino que hay una idea base que está presente a lo largo de toda la película: “El futuro no está establecido. No hay destino, solo existe el que nosotros creamos”. Y no es así. No según las bases establecidas en la primera película sobre cómo funcionaba el viaje en el tiempo y, por tanto, tampoco debería ser como funcionara en esta. No tendría sentido que la física de este universo, de repente, empezara a funcionar de otra forma.

En realidad, parte de esa línea de guión, en iglés “the future is not set”, ya estaba presente en la primera película, en el mensaje de John que Kyle le daba a Sarah, pero, como aquello otro de “un posible futuro”, se decía de pasada, no se le daba peso, y simplemente se podía tomar como que era la idea que los personajes tenían de cómo funcionaba el viaje en el tiempo. Y que es algo que, más allá de formularlo oralmente, va implícito en la propia idea de tener que salvar a Sarah. Es necesario que los personajes crean eso, que el futuro puede cambiar y que, por tanto, el terminator puede matar a Sarah. Y tal como está escrita aquella primera película, subrayando sutilmente lo que los personajes creen, enriquece la narrativa. Si es que Cameron las añadió siendo consciente de lo que era trabajar con una paradoja cerrada.

Miles Dyson y su esposa.

Efectivamente en esta segunda película esa idea podría, igualmente, funcionar como motivación para que los personajes actúen. Sin embargo, se insiste tanto en esa idea, especialmente en la narración en off por parte de Sarah, presente durante todo el metraje, que casi adquiere ese peso que tendría ese narrador omnisciente que mencionábamos, lo cual resultaría incoherente. E insisto una vez más, lo que salva la película de que podamos tacharla como fallida como historia de viajes en el tiempo es que, por suerte, no deja de ser la voz de Sarah.

Aunque la cosa va más allá. Y es que esta idea, originalmente, era rematada por una escena final, que incluso fue rodada, y en la que se veía a una Sarah Connor anciana, en un parque, en un futuro en el que efectivamente habrían evitado el Día del Juicio Final. Lo cual no tiene ningún sentido. No sé si por suerte, o porque Cameron se dio cuenta de esto tras haber rodado toda una película cuya coherencia se tambalea, que esa escena fue eliminada del corte final, con lo cual la coherencia acaba salvándose por los pelos.

Particularmente, la admito sencillamente como correcta en su tratamiento del viaje en el tiempo porque, después de todo, al final las incoherencias se quedan en lo que los personajes dicen, y una vez eliminada la escena final con la Sarah anciana, nada en los acontecimientos comprometen la coherencia. Y, una vez más me repito, realmente no es que los personajes en una paradoja cerrada no tengan libre albedrío, sí que toman sus decisiones, simplemente sabemos de antemano a donde, inexorablemente, les van a llevar. Me gustaría pensar que James Cameron entendía esto y así es como lo enfocó, pero, como hemos visto, me temo que es muy cuestionable.

La anciana Sarah Connor que se cargaba la coherencia.

Aun así, hay varias cosas interesantes sobre esta película que me gustaría señalar.

Una de las razones por las que prefiero la primera película es que no dejo de ver en esta algo que suele darse con frecuencia en secuelas y es que hay mucho de remake en ella. Y la espectacularidad de lo que en su día fueron unos efectos especiales innovadores en materia de CGI se pierde un poco. No han envejecido mal en absoluto, pero cuando has visto la película por enésima vez, y has visto otras muchas con efectos similares, dejan de tener el mismo peso a la hora de disfrutar de la película. Disfruto mucho más las partes protagonizadas por Sarah, sus escenas en el hospital psiquiátrico de Pescadero, su fuga, y su intento de asesinar a Miles Dyson, que todo lo que tiene que ver con el T-1000 o incluso la relación entre el T-800 y el joven John. No puedo evitar preguntarme como habría sido una secuela centrada enteramente en Sarah. Sin el T-1000 o el T800 de por medio. O quizás si solo hubiera la amenaza de otro T-800, sin un protector. Creo que el T-1000 me sobra bastante.

Por otro lado, no puedo evitar pensar en los buenos mimbres que dejaba esta película para siguientes secuelas. Y es que los huecos que nos hemos empeñado en rellenar en este artículo, para darle coherencia a esta película, podrían haber servido para hacer una secuela que la reforzara. Por ejemplo, el ver ese futuro en el que la resistencia localizaría el equipo de desplazamiento temporal, descubrirían en los registros el último envío, el del T-800 para matar a Sarah, John enviaría a Kyle a salvarla y, tras ello, se descubriría el envío del T-1000 y se pondrían a investigar y preparar a un T-800 para enviarlo tras él. Me parece fascinante como todos esos detalles, que parecen condicionar de manera rígida cómo deberían haber sido las posibles secuelas, pueden ser usados precisamente como cimientos sólidos para construir sobre ellos de manera coherente. Lamentablemente no fue así, y ya a partir de la tercera película todas hacen aguas.

Conclusiones: Terminator 2 es una gran película de acción, probablemente sea una de las más importantes del género, y lo valorada que está por los fans está perfectamente justificado desde ese punto de vista. Sin embargo, su tratamiento del viaje en el tiempo es irregular, ambiguo, no siendo necesariamente fallido si queremos verlo así, que ha sido el enfoque que le hemos dado en este artículo, pero que no queda nada claro. Desde luego no está bien elaborado. No la usaría como ejemplo de buena película de viajes en el tiempo, pero tampoco como mala. Y de hecho es la razón por la que he escrito este artículo, por sus particularidades y lo irregular que resulta en ese aspecto.



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