lunes, 14 de septiembre de 2026

La verdadera amenaza de la IA: nuestra soledad

Joaquin Phoenix en Her (2013)

Sigo en youtube algunos canales científicos y estoy más o menos al día, así por encima, de las noticias que surgen en el campo de la Inteligencia Artificial y de los robots humanoides. Sin embargo, no soy un consumidor ávido de esa información. A pesar de que mi género favorito en cine y literatura siempre ha sido el de la ciencia ficción. ¿Por qué? Porque conozco lo suficientemente bien el mundo en el que vivo como para entender cómo se manipula la información para convertirla en un producto de consumo. Lo sensacionalista que pueden ser los medios.

Soy perfectamente consciente de que en los tres o cuatro últimos años ha habido un salto enorme en diversos campos relacionados. De la noche a la mañana hemos pasado de vivir en un mundo en el que contemplábamos como plausible, a corto plazo, ciertos conceptos de lo que solía ser ciencia ficción, a vivir en uno de esos mundos de ciencia ficción. Y de que hemos tenido momentos en el que el progreso parecía estar dándose prácticamente de una semana a la siguiente. Pero… no ha habido momento en el que no hubiera noticias de este tipo. De que que un robot se hubiera vuelto “loco”, de que una IA se ha saltado los sistemas que la contenían en su red, y de cosas así.

Entonces, si la noticia del momento es que un par de científicos han dicho que las IA podrían destruir a la humanidad en un futuro próximo tenemos un serio problema.

Porque es uno de los temas más recurrentes del género. Porque la palabra “robot” se origina en una obra teatral (R.U.R. (Robots Universales Rossum) del checo Čapek Capek) que va justamente de eso. Porque Isaac Asimov, el autor de ciencia ficción más influyente de todos los tiempos, especialmente cuando se trata de historias de robots, basa prácticamente la totalidad de esa parte de su obra en ello, en acuñar el concepto de las tres leyes de la robótica, tres directrices en la programación de robots que serían esenciales para evitar justamente eso. Estamos hablando del tío responsable de la existencia de la palabra robótica.

Porque el tema es el recurrente en el cómic, el cine y hasta en los dibujos animados del sábado por la mañana.

En serio, así de pronto:

Metrópolis (1927), 2001: Una Odisea en el Espacio (1968), Almas de Metal (Westworld, 1973), Engendro Mecánico (Demon Seed, 1977), Sueños Eléctricos (Electric Dreams, 1984), Battlestar Galactica (1977), Blade Runner (1982), El Coche Fantástico (1982), Juegos de Guerra (1983), Terminator (1984), Cortocircuito (1986)… ¿y ahora vamos a dar especial relevancia a que dos tipos, por muy científicos que sean, digan lo que todo el mundo piensa desde hace más de cien años?

Pantallas del Norad en War Games (1984)

A ver, que también, incluso en la ciencia ficción, el tema se las trae. Del prólogo de Blade Runner: “...los replicantes Nexus 6 eran superiores en fuerza y en agilidad y, al menos, igual en inteligencia a los ingenieros de genética que los crearon…” En realidad, es gracioso, porque hay una paradoja implícita: si esos científicos eran lo suficientemente idiotas como darles a los replicantes la misma inteligencia que tenían ellos… a lo mejor la cosa no es tan preocupante.

Y ahora es cuando realmente empieza mi exposición porque os voy a hablar de por qué efectivamente el desarrollo de las IA puede acabar con la humanidad pero no lo hará de esa forma sensacionalista. No con una computadora de defensa que acabe devastando el planeta al cumplir con exceso de celo, lazando misiles, con lo que se le ha encargado hacer, como en Juegos de Guerra. Ni con la invasión de territorios con tropas de robot que aniquilen a todo ser humano que encuentren a su paso en plan Terminator. No. Sino de por qué podría acabar haciéndolo de manera silenciosa, lenta e inintencionadamente.

Supongo que hubo un tiempo en el que las guerras tenían cierto sentido, aunque no nos gustase. Había opresores que intentaban someter y había oprimidos que se rebelaban. Y sigue pasando en muchas partes en el mundo… pero no tanto en lo que consideramos el mundo civilizado. Y eso ha creado un vacío existencial derivado de nuestra biología zoológica y de la complicación evolutiva que nos supone ser animales racionales: nos aburrimos.

Y eso se usa para someternos, para manipularnos, para controlarnos. Para enfrentarnos unos con otros por los motivos más absurdos. A veces literalmente. A veces nos queda demasiado grande la etiqueta de racionales.

Lo tenéis ahí, en la polarización política, en la televisión, en las redes, en la forma en que absolutamente cualquier cosa parece un buen motivo para enfrentarse a otros seres humanos. Nos volvemos individualistas, y solitarios por obligación, porque simplemente perdemos la capacidad para conectar con los demás en las cosas que realmente importan. Para escuchar. Para amar.

Es común leer a la gente decir que prefiere a los animales que a los seres humanos (obviamente piensan en gatitos, no en cocodrilos). La gente prefiere vivir con gatos o perros porque ello no implica hacerse cargo de una responsabilidad afectiva. Una mascota ocupa poco espacio, no exige demasiado más allá de unos límites, no discrepan, no discuten, son sumisos… son un montón de cosas que ni pedirías a un ser humano ni aceptarías que lo fuera. ¿Vivirías con una persona que fuera tan sumisa como un animal de compañía sin exigirle más de lo que le exiges a una? Amar a un peluche viviente cálido y bonito es más fácil que amar a una persona porque tienes que poner menos de tu parte, puedes tener una relación afectica perfectamente asimétrica en tu favor.

Miles (Lenny Von Dohlen) en Sueños Eléctricos (1984)

Y ahora las IA solo están suponiendo una optimización de ese sistema. Las IA alcanzan unas cotas de respuesta intelectual y comunicativas que los animales no. Se trata solo del siguiente escalón para alcanzar la perfecta relación asimétrica en la que recibes atención, cuidado, reconocimiento... sin que tengas que corresponder. Y lo peor es que podría ser un trato razonablemente aceptable.

¿Por qué ibas a tener que convivir con un ser humano insoportable? Se puede ver como una aberración que haya gente que prefiera tener una relación con una IA, con una Alexa, con la voz de un sistema domótico o con un bot que te llame por teléfono. Antes que con un ser humano. Pero es una reacción hipócrita porque nadie ha demonizado antes sustituir al ser humano por una mascota. Alguien podría alegar que una IA no puede darte amor y un animal sí… ¿pero de qué clase de amor estamos hablando? ¿de entrega desinteresada y altruista? ¿de la que te da un animal en una relación asimétrica donde ese animal es un participante sumiso y no te exige lo mismo que tú a él?

Alguien podría decir que una máquina, que es un simulacro, no puede darte ese reconocimiento real que si te daría un animal. Y, por tanto, ser hipócrita en un mundo que continuamente te dice que es mejor estar solo que mal acompañado. Solo que en la soledad no tienes reconocimiento. Ninguno. Y de repente ese simulacro de reconocimiento no se antoja tan malo. Como no parece tan malo abrazar una almohada o un cojín.

Cuando una persona no puede ofrecer humanidad, calor humano, amor, es reemplazable por una máquina porque en absolutamente todo lo demás ellas nos superan. O, eventualmente, acabarán haciéndolo. Ya no estamos hablando de un futuro de ciencia ficción que esté por llegar... sino del que estamos viviendo.  

Y de eso es de lo que va en su mayor parte una película como Her (2013). Solo que esa película mete un deus ex machina que salva la situación: esas IA evolucionan a un nivel tan alto, como maquinas eficientes que son, que nosotros acabamos siendo insuficientes para ellas y acaban yéndose a alguna otra parte inconcreta, irreal, desapareciendo del mapa, de manera que los seres humanos no tengan otro remedio que volver a mirarse a los ojos, y a aceptarse, los unos a los otros.

Eso en el mundo real no va a pasar. Porque, si pasara, las personas volverían a elegir a un adorable perrito antes que a una persona. Pero porque además las IA no se van a ir, no van a desaparecer.

Un Amigo para Frank (2012)

Hace un tiempo vi un documental, La Teoría Sueca del Amor (2015) sobre el problema que tenía el estado sueco descubriendo apartamentos cuyos propietarios habían fallecido dentro, sin que nadie lo supiera, tras haber contribuido a la sociedad con su trabajo, con sus impuestos, y haberse podido permitir esa vivienda… en la que acabar muriendo solos. Ahora, esas personas van a poder elegir vivir con una IA. Incluso con alguna con un cuerpo robótico que les permita desenvolverse, tener autonomía, siendo ancianos.

Para seguir muriendo solos.

El problema no son las IA. Ni los perritos. El problema somos los seres humanos. La incapacidad para mirar a los ojos al otro y ver a una… a otra persona. Una distinta.

Y, sin relaciones humanas… es posible que un día esas IA acaben desconcertadas en un mundo en el que ya no tengan de quien cuidar.


lunes, 17 de agosto de 2026

Obsession

Inde Navarrette en Obsession

Antes que nada debo aclarar que en este artículo analizo la historia de la película y sus personajes. Todo el artículo es spoiler y no debe leerse si no se ha visto la película.

Hace unos días vi Obsession (2026) y desde entonces, como tanta gente, estoy obsesionado con ella, no puedo quitármela de la cabeza. A posteriori he visto diversas reacciones a la película en YouTube y las opiniones que han generado, así como entrevistas al director y guionista Curry Barker y a los protagonistas. Así que hago lo que suelo hacer cuando algo se me queda en la cabeza… exorcizarlo escribiendo sobre ello.

Cuando una película te deja pensando sobre ella con frecuencia es porque plantea cosas interesantes sobre la que pensar, pero eso a veces puede deberse a vacíos en el guion que, intencionados o no, quizás no deberían estar ahí. Y es lo que creo que pasa con Obsession

La relación entre Bear y Nikki.

Mucha gente opina que Bear (Michael Johnston) no está realmente enamorado de Nikki (Inde Navarrette), sino que es la obsesión a la que hace referencia el título de la película. Particularmente no veo en esa parte más obsesión que la que podríamos ver en un enamoramiento cualquiera, como los que vemos en múltiples comedías románticas al uso. Y es que en el enamoramiento real hay algo de eso sin que necesariamente acabe siendo algo patológico.

De hecho, Sarah (Megan Lawless) está enamorada de Bear y, según lo que vemos en la película y dicen los propios personajes, ella no es nada sutil. Pero él no le da pie. Y sin embargo ella acaba citándolo a las tantas de la madrugada para abrir la carta en la que la aceptarían o rechazarían en la escuela a la que quiere ir. El comportamiento de Bear con Nikki no es a priori distinto o más exagerado que el que Sarah tiene con él.

También hay quienes argumentan que realmente Bear no conoce a Nikki… pero al perecer ella no ha estado nunca en su casa, no sabe que la ha heredado la de su abuela ni que a Bear no le gusta el sabor del alcohol. Y se sorprende cuando pide piña colada. A pesar de que parece que lo de la noche de trivial es una costumbre que tienen. Ese desconocimiento que parecen tener los personajes unos de otros yo lo entendería más bien como una pequeña flaqueza del guión.

Nikki (Inde Navarrette)

¿Pero le gusta Bear a Nikki? No hay una respuesta. Sabemos que Curry Barker rodó múltiples escenas de estas del principio con dos variaciones: según una de ellas, Inde Navarrette debía interpretar a Nikki realmente interesada en Bear y según la otra no. Y se habrían usado escenas de ambos tipos en el montaje. Así que Nikki es mostrada de una forma deliberadamente ambigua. El propio Barker reconoce que al escribir la escena él mismo se preguntaba ¿y si Nikky realmente estuviera enamorada de Bear? Parece evidente que quería dejarnos a los espectadores que pudiéramos especular sin tener una certeza al respecto.

Hay algo que apunta a que Nikki definitivamente podría no estar interesada en absoluto en Bear y es que según Ian (Cooper Tomlinson) Nikki le habría dicho a Sarah que veía a Bear como un hermano. Y aunque esto podría ser una mentira de Ian (poco probable, y más aún que lo fuera de Sarah) hay algo que juega a favor de ello y es el relato incestuoso de Hansel y Grettel (volveremos a ello).

Sin embargo, que eso fuera verdad no necesariamente implica que Nikki no estuviera empezando a sentirse interesada por Bear. Sabemos por Sarah que Nikki y Ian se habrían estado acostando esporádicamente durante dos años, pero que era solo sexo. Si Sarah lo sabe es más probable que fuera a través de la propia Nikki que por Ian, ya que dudo mucho que este se lo hubiera dicho a Sarah o que hubiera reconocido que era solo sexo (por ego). Y si es el caso, y si Nikki realmente no veía en Bear nada más que un hermano… ¿Por qué iba a ser Bear el único que no lo supiera?

En mi opinión, teniendo en cuenta que Bear y Nikki se conocen desde hace muchos años, habrían tenido esa genuina amistad según la cual ella podría haberlo considerado como lo que ella concebiría que es un hermano (pero que no lo es). Y que tras dos años en esa especie de pseudo relación con Ian en la que no hay amor, podría estar considerando que quizás ese otro amigo con el que puede sincerarse, al que había estado catalogando como algo así como un hermano, sí podría darle ese amor que busca.

Y eso explicaría muchas cosas. Como el hecho de llamarlo para asegurarse de que va a ir a la noche de trivial porque quiere decirle que va a dejar el trabajo. O que quiera saber qué siente él por Sarah a pesar de que esta es bastante obvia y que Bear nunca ha hecho nada al respecto. O que le diga que nadie sabría si a ella le gusta un chico. O que en el último momento le pregunte a él directamente le gusta y que ante la respuesta de él parezca incluso un poco molesta o decepcionada (y esto es algo que el propio Barker señala en una entrevista de Letterboxd que hay en YouTube).

Si miramos las escenas previas, la forma en que Nikki mira a Bear en muchas de ellas... da que pensar que sí hay algo. Y si ella no sintiera algo por Bear, solo intuye que él si lo siente... ¿Por qué razón le preguntaría si a él le gusta ella? Solo ocasionaría una incomodidad que sería evitable con solo esperar un poco. Una vez se fuera y el contacto fuera más ocasional, más lejano... inevitablemente lo que Bear siente se enfriaría.

Insistiré sobre esto: no digo que ella esté enamorada de él. Solo digo que podría estar empezando a considerar a ese amigo, que es alguien que está pendiente de ella, con quien puede sincerarse, con quien puede hablar, según sus propias palabras. Y que ella en esa noche, aun sintiéndose insegura sobre si eso podría funcionar, estaba tendiendo puentes a explorar esa posibilidad.

Bear (Michael Johnston) y Nikki (Inde Navarrette)

Qué ocurre con Nikki después de que Bear pide el deseo.

He leído distintas cosas, incluso que sería el alma de la gata de Bear la que habría poseído a Nikki. Yo mismo pensé en la idea de que un demonio la hubiera poseído debido a la escena en la que Bear contacta con el servicio de atención al cliente de One Wish Willow. Pero según las entrevistas el propio Curry Baker dejó claro desde muy al principio de que no se trataba de un caso de posesión demoníaca. Y que si el deseo al One Wish Willow no funcionaba como se esperaba obedecía meramente a cómo se formulaba y no a que expresamente se pervirtiera el deseo como sí ocurre en otras historias.

La respuesta, en mi opinión, es la más simple. Nikki está en una especie de trance. Como si estuviera hipnotizada. Y efectivamente el problema es el deseo que formula Bear. Para empezar su deseo es que ella lo ame más que a nadie en el mundo... y ese “nadie” la incluye a ella misma. Ya eso de por sí es un problema muy grande. Pero es que además la materialización del deseo conlleva otros problemas derivados de las circunstancias

Pondré un ejemplo: imagina que tienes una casa con una sola planta. Y pides como deseo una segunda planta en tu casa. Pero resulta que tu casa no se construyó pensando en una segunda planta. Con el peso de esa segunda planta la primera se resiente, sufre daños estructurales. Y a su vez esa segunda planta al tener como base esa primera planta ahora dañada igualmente se ve perjudicada. Hasta que acaba colapsando. Tal como lo veo eso es lo que pasa con Nikki.

Nikki todo el tiempo es consciente de lo que está viviendo. No simplemente como testigo a través de sus propios ojos de las cosas que está haciendo sino incluso como si ella realmente estuviera tomando esas decisiones. Como cuando soñamos. Solo en los pocos momentos en los que se rompe el trance es consciente de que no estaba actuando por propia voluntad. Las primeras veces, la primera noche, es algo como “¿pero qué coño estoy haciendo?”, “¿qué me acaba de pasar?”. Pero enseguida se le hace evidente que no es que esté perdiendo la cabeza sino que hay otra “cosa”, que no es ella, que es la que tiene el control.

Esa otra “cosa”, esa otra Nikki, que es el resultado del deseo concedido, se manifiesta amando a Bear más que a nadie en el mundo. Como he dicho antes, incluso más que así misma, que a la propia Nikki. Y a medida que pasa el tiempo va colapsando. Porque como digo, que Nikki ame a Bear más que a nadie en el mundo, incluso más que así misma, no tiene una base en la Nikki real.

Bear (Michael Johnston) y Nikki (Inde Navarrette)

Y ante esa privación del libre albedrio la Nikki real se retrotrae. Sí había alguna manera de que acabara besando a Bear, o acostándose con él… ahora se ve haciéndolo sin haber transitado el camino que la habría podido llevar a eso. Y ese conflicto se manifiesta. Lo vemos claramente cuando Nikki ocasionalmente sale del trance. Pero también somos testigos de ese conflicto interno en los comportamientos extraños que tiene continuamente. Especialmente cuando se golpea a sí misma. Es la Nikki real intentando terminar con eso a cualquier precio.

Y lo vemos canalizado en el relato incestuoso de Hansel y Gretel. El afecto genuino que Nikki siente hacia Bear, que habría estado pasando de verlo como amigo, casi como un hermano, a quizás una posible pareja, vuelve a la casilla de salida tras haber pasado por momentos íntimos con él. Momentos para los que ella no estaba preparada, momentos que tienen lugar contra su auténtica voluntad y que la llevan a sentirse asqueada. Ese conflicto, entre el punto en el que estaba y lo que el deseo le impone queda exteriorizado de esa forma. En ese relato.

Y por otro lado el hecho de que lo que el deseo exige, por sí solo, es insostenible. Que alguien ame a otra persona de esa manera inevitablemente genera el sentimiento de que obviamente no hay reciprocidad, y provoca celos, y posesión.

¿Es Bear el malo de la película?

Los personajes de esta película, especialmente los dos principales, son complejos. El Bear que conocemos antes del deseo no da señales de ser una mala persona o de ser egoísta. Ni siquiera cuando pide el deseo. En ningún momento se toma el One Wish Willow en serio y todo el tiempo está intentando hablar con Nikki y dárselo como regalo aunque no deja de ser interrumpido. Y cuando finalmente pide el deseo lo hace como una forma de intentar desahogarse y lo que tiene en ese momento en la cabeza no es la idea de que el deseo vaya a funcionar sino lo estúpido que ha sido por no reconocerle que le gusta. Bear no cree realmente, en ningún momento, que el deseo se vaya a hacer realidad.

He visto que mucha gente piensa que el momento donde más claro queda que Bear es malo es cuando Nikki estando dormida le pide que la mate y él le pregunta si tan malo es estar con él. Pero no creo que el propio Bear entienda muy bien lo que está pasando con Nikki. Es casi como si se estuviera preguntando por qué el deseo no ha funcionado bien, por qué no ha materializado bien esa posibilidad de que le ame, si tan malo era como para que ni siquiera el deseo pueda hacerlo realidad. Y como ya dije, sería porque el deseo no encuentra en Nikki la base necesaria para ello. Y también es posible que Bear, antes de rendirse, quisiera encontrar alguna forma de arreglar lo que estaba pasando sin llegar a  matarla. Y en el peor de los casos, asesinar a alguien no es algo que la mayoría de las personas puedan hacer.

Bear (Michael Johnston), Ian (Cooper Tomlinson) y Sarah (Megan Lawless)


Pero para mí sí hay un momento peor antes. Es cuando están teniendo relaciones sexuales y el cuerpo de ella no responde al suyo. Ese es el momento donde uno se pregunta qué coño está haciendo Bear, por qué no se detiene, cómo es posible que no se dé cuenta de que no es algo recíproco. Ese es el momento donde realmente a mí me dio muy mal rollo el personaje.

Finalmente hay quienes dicen que es un cobarde por dudar hacer lo que igualmente acaba pasando al final. No creo que sea un mensaje que deba darse el decir que alguien es un cobarde por no hacer eso. Nunca sabes en qué circunstancias podría estar alguien que te escuche.

Y hay un dicho que viene a ser que la muerte de alguien no solo le arrebata lo que es sino todo aquello que podría llegar a ser y hacer. Incluida la posibilidad de redención.

Qué es el One Wish Willow.

No lo sabemos. Curry Barker lo usa como la excusa para el deseo mágico, pero no profundizó en ello porque no era el tema de la película. El problema es que a pesar de ello sí hay una escena que compromete seriamente cualquier posible explicación y es esa en la que Bear llama al servicio de atención al cliente. El momento en el que el tipo al otro lado del teléfono menciona expresamente el nombre de ella y la oímos gritar. En ese momento la parte sobrenatural ya no se queda en el artefacto en sí, sino que te hace pensar que el alma de Nikki, que sin duda es lo que escuchamos, está en el infierno o algo así y que ese tipo solo podría ser un demonio. Solo que con esto volvemos al hecho de que como dije más arriba Barker expresamente excluyó la posibilidad de que se tratara de posesión demoníaca.

Particularmente puedo ser creativo con esto: Algún testigo de los desastres que puede ocasionar pudo a su vez pedir como deseo propio que el One Wish Willow viniera en una caja llena de advertencias y un número de atención al cliente donde realmente se pudiera obtener información. Pero claro, esto me lo estoy inventando yo, en la película la escena solo contribuye a confusión sobre qué está pasando.

Conclusiones.

La película asusta. En ese sentido es una buena película de terror. Especialmente gracias a la interpretación de Inde Navarrette y cómo es dirigida por Curry Barker. He visto entrevistas y queda claro que por un lado el propio Barker tenía muy claro qué quería pero también que fomentó que ella fuera creativa y ahí ella hizo un trabajo excepcional tanto en la creación del personaje como a la hora ejecutar su interpretación. La conocía por la serie Superman y Lois (2021-2024) donde me llamó la atención por lo guapa que es, y la verdad es que cumplía con su personaje, pero creo que era difícil adivinar la gran actriz en la que se está convirtiendo. Creo que esta película le ha dado la oportunidad de sacar lo mejor de sí misma como actriz.

Nikki (Inde Navarrette)


La única pega que veo a la película son esos vacíos de información que me han llevado a escribir este artículo. Quizás todo lo que digo parezca muy obvio pero como digo, he visto reacciones y teorías con opiniones de lo más dispares.

Pero a mí el final no me deja asustado sino triste. No puedo evitar sentir una enorme empatía con esa chica que de repente es plenamente consciente y se encuentra con que ha sido víctima de abusos y violación, y por parte del mejor de sus amigos, y que ha matado a dos de ellos. Y que va a ir a la cárcel. Es un final muy triste para un personaje que al principio de la película es un encanto.

A mí particularmente me deja las ganas de haber visto una versión de la película en la que Bear le dice a Nikki que sí le gusta y que nadie llega a pedir un deseo. Una con una versión de Bear que no acaba cometiendo actos, sino que es el personaje que al principio crees que va a ser. Pero sobre todo porque sería una versión en la que podríamos conocer más y mejor a la verdadera Nikki.

04-09-26 Nota:
Tras haber visto muchas entrevistas veo que ni el director y escritor Curry Barker ni los interpretes parecen tener totalmente claros algunos aspectos. Por un lado está la decisión consciente de que algunas situaciones fueran deliberadamente ambiguas (como dije se rodaron y se montaron con esa idea) con lo que eso supone una apertura a distintas posibilidades. Pero por otro lado, además, hay otros aspectos en los que da la sensación de que se tenía claro qué se quería mostrar pero no tanto el por qué se dan. Esto hace que aparezcan lo que en principio podrían ser ciertas incoherencias o irregularidades. Creo que es muy importante que una historia esté muy bien definida más allá de lo que de ella se va a mostrar y en este caso no lo parece. No quita que sea una película que gusta, como demuestra donde la ha puesto el público. A mí en particular me deja con las sensaciones que ya describí más arriba.


domingo, 28 de junio de 2026

Star Wars: Las precuelas — Lo que está mal en ellas

Portadilla del artículo: Las Precuelas - Lo que está mal en ellas.

Según internet, Star Wars: El Retorno del Jedi se estrenó en España el 21 de noviembre de 1983 con lo cual debió ser en ese mismo año o, como mucho, al principio del siguiente, cuando yo la vi. Debía tener yo ocho años.

Sabíamos que la trilogía que acababa era la parte central de tres. Y que la primera contaría la historia de Anakin Skywalker y Obi Wan Kenobi, y que acabaría con Anakin bastante maltrecho tras haber caído a un crisol de fundición. También sabíamos que en la tercera trilogía tendríamos a un Luke mayor en una posición similar a la que había tenido el Obi Wan de Alec Guinness.

Y, sabiendo todo eso, quedamos a la espera tras El Retorno del Jedi.

Los episodios I, II y III se podían haber hecho perfectamente en los años siguientes. Pero no se hicieron. Llegaron un par de telefilmes de los Ewoks, y su serie, Ewoks (1985), de dibujos animados llegó junto a otra, Droids, en la cual supuestamente se nos contaban las aventuras de C-3PO y R2D2 antes del Episodio IV. Pero nada más.

Star Wars se saltó el resto de mi infancia y toda mi adolescencia. Sí, hubo novelas y cómics. Pero no era el canon oficial. Y era evidente que George Lucas, cuando nos trajera de vuelta Star Wars, haría algo al margen de ese material. Sí que disfruté del juego de rol y los de ordenador por el hecho de ser experiencias interactivas, sin entrar a considerar siquiera la posibilidad de que lo que en ellos se contaba fuera canon de ninguna manera.

Y entonces, en 1999, llegó La Amenaza Fantasma. Star Wars se había saltado unos 16 años de mi vida. Ya no era un niño ni un adolescente. Tenía unos veinticinco años.

Pasar dieciséis años esperando lo que tenía que llegar, con solo tres películas, hizo que muchos de los fans acabáramos conociéndolas bien. Muy bien. Y al parecer, mejor que el propio George Lucas. O eso, o bien a Lucas no le importó lo más mínimo crear numerosas incoherencias con su propia obra original. Y no ya solo en esa nueva película sino en las dos que vendrían después. Y es que mucho de lo iba a ocurrir en esa trilogía de precuelas ya se había establecido en la trilogía original. Vayamos con ello. Desmontemos esa primera trilogía, la de las precuelas.

Qui-Gon, Anakin y Obi-Wan

El principal evento de la película debía ser que Anakin fuera descubierto e iniciado en los caminos de La Fuerza. De este hecho ya sabíamos por El Retorno del Jedi. En ella, el espectro de Obi-Wan le habla a Luke de cuando conoció a su padre. Según él, este ya era un gran piloto, pero le sorprendió lo intensa que era La Fuerza en él. Y decidió entrenarlo creyendo que podría hacerlo como lo habría hecho Yoda. Esto es lo que dice literalmente.

Esa escena está ahí no solo para que Luke sepa qué ocurrió, sino para que lo sepamos los espectadores. Anakin era un muy buen piloto y Obi-Wan descubrió que La Fuerza era poderosa en él. Una idea simple y concreta, que se entiende sobradamente bien. Y, por tanto, la idea que se forma en tu cabeza es la correcta. Debe serlo. Cierto es que, en el Episodio IV, Obi-Wan hablaba con doble sentido de Darth Vader, pero aquello obedecía a una razón de peso muy concreta. En este caso las ambigüedades no tendrían sentido.

Así que resulta forzado cuando nos presentan a este niño Anakin y se intenta justificar que es un gran piloto con lo de las carreras de vainas. No es lo que había quedado establecido. Y está claro que, de haberse rodado las películas en orden, tampoco Obi-Wan le habría dicho exactamente las mismas palabras a Luke. Es algo que se sentía forzado en el momento de su estreno y se siente igualmente forzado viendo la película hoy día, a pesar de haber aceptado más o menos, en general, estas precuelas.

También en ese diálogo queda claramente establecido que fue Obi-Wan quien descubrió a Anakin, y la intensidad con que La Fuerza se manifestaba en él, y quien decidió entrenarlo. Todo esto recae, en La Amenaza Fantasma, en otro personaje distinto: Qui-Gon Jinn. Que quizás después de todo no sea otro personaje.

Desde el principio me fue evidente que habían dividido al personaje de Obi-Wan en dos. Y no hace mucho pude confirmar esa impresión al leer que, en los primeros borradores del guion, Qui-Gon no aparecía hasta que los personajes llegaban a Coruscant. Eso habría cambiado cuando Liam Neeson fue contratado para interpretar al personaje.

El resultado fue que el Obi‑Wan de Ewan McGregor es un personaje casi hueco en La Amenaza Fantasma, apenas definido por la rectitud con la que sigue las normas. Contra todo pronóstico el díscolo es su mentor, y no él, Obi-Wan, que es justamente quien debía serlo. Esto es algo que había quedado de manifiesto cuando Obi-Wan le dice, en el Episodio IV, que lo que Owen temía era que Luke le siguiera en una “loca cruzada idealista” como hizo su padre. Y, cuando, en El Imperio Contrataca, Yoda señala los defectos de Luke como razón de su reticencia a entrenarlo, la voz de Obi-Wan responde “¿Acaso era yo diferente?”. El Obi-Wan de Ewan McGregor no refleja nada de esto. Ni lo hace después en los episodios II (El Ataque de los Clones, 2002) y III (La Venganza de los Sith, 2005)

Obi-Wan y Qui-Gon

Y una nota breve respecto a los midiclorianos. Star Wars pertenece a ese subgénero de la ciencia ficción que se llama Space Opera. No es ciencia ficción pura. Es más fantasía que ciencia. Y en ese contexto dar una explicación científica a algo como La Fuerza… sobraba bastante. Más si tenemos en cuenta que La Fuerza es, en la trilogía original, prácticamente una metáfora de La Fe. No en el sentido religioso, sino en el filosófico. Pero a efectos prácticos es lo mismo, algo espiritual. Así que ante esa aparente necesidad de una explicación científica de La Fuerza uno no puede sino hacerse eco de las palabras de Vader: su carencia de Fe resulta molesta.

Volveremos con los Jedi y La Fuerza más adelante, pero aprovecharé ahora para señalar otras incoherencias con la trilogía original.

Owen y Beru. En la novelización del guión de El Retorno del Jedi, Obi-Wan le dice a Luke que para esconderle lo llevó con su hermano Owen. Sí, en alguna versión del guión, Owen era hermano de Obi-Wan. Pero igualmente esa versión no es canon al no materializarse en la propia película. Y en mi opinión, en esto, George Lucas hace bien en convertir definitivamente a Owen en hermano o hermanastro de Anakin. Encaja mejor con los reparos que Owen tenía, según lo que vemos en el Episodio IV, hacia Obi-Wan. Sin embargo, no podemos estar contentos con cómo lo hace.

La relación entre Owen y Anakin en la trilogía de precuelas es realmente inexistente. Y eso hace que no tenga mucho sentido que Obi-Wan lleve al niño con Owen y Beru. Quizás podrían haber tenido una relación más profunda entre el Episodio II y III, pero, como no está en las películas, no podemos basar algo en ello sin que no sea un argumento endeble. Por todo esto lo lógico habría sido que Obi-Wan hubiera descubierto a Anakin en Tatooine siendo este ya adulto, que fuera ese gran piloto del que hablábamos, y con una auténtica relación de hermanos con Owen. Eso sí habría dado pie a que Owen viera a Obi-Wan como alguien que llegó, le habló de estas cosas de La Fuerza a su hermano, y lo arrastró a la perdición. Eso sí sería coherente. No lo que vimos.

Y luego están esos otros detalles como lo de que Padme muera tras dar a luz. Cuando Leia había dicho que recordaba a su verdadera madre y que era muy hermosa pero triste. Eso habla de una historia completamente distinta, la que aparece en la novelización, y según la cual la madre se habría refugiado en Alderaan con Bail Organa, quien habría hecho pasar a la niña como hija propia. Tiene sentido que no se quisiera que se supiera que la mujer que tenía una relación con Anakin Skywalker tenía una hija.

Algo más sobre esto último. En el Episodio IV, Obi-Wan le dice a Luke que su padre quería que tuviera su sable de luz cuando fuera lo suficientemente mayor. Sin embargo, según la novelización del guión de El Retorno del Jedi, Anakin no llegó a saber que su pareja estaba embarazada. Y se me antoja innecesaria la posibilidad de que Obi-Wan, en lo del sable, tampoco estuviera diciendo la verdad.

Vayamos ahora con la Orden Jedi. El hecho de que esté perfectamente integrada en Coruscant, la capital de la República, y en su política. No parece algo oscuro, que no sea del conocimiento popular, a lo que alguien tan solo unos veinte años después pueda referirse como “cuentos de brujas” o “antigua religión”. Este planteamiento alcanza su momento más bochornoso cuando, en el Episodio II, Anakin despeja una calle concurrida con el anuncio de “¡Asuntos de los Jedi!” como si del FBI se tratara.

La Orden Jedi debería haber estado asentada en un lugar distante, un lugar de recogimiento, donde existiera la posibilidad de que pasara desapercibida, aunque hubiera un cierto conocimiento popular de ella. Y aun así podría haber sido decisiva durante las guerras clon.

Un detalle más: el vestuario de los Jedi que vemos en esta primera trilogía están cortados por el patrón del Obi-Wan de Alec Guinness… a pesar de que a todas luces este no llevaba sino lo que parecía ser una forma de vestir habitual en Tatooine. Como también viste Owen.

Pero la cosa se pone peor con los Sith.

Darth Maul

Uno de los personajes principales que llegan con La Amenaza Fantasma es Darth Maul, un guerrero Sith, como el principal enemigo a combatir. Con su apariencia demoniaca que remite a los demonios Oni japoneses, y con su sable rojo de doble hoja. Y hay mucho que está mal en esto. Empezando por el nombre.

Aunque es un personaje completamente distinto, el nombre Darth es usado, claramente, para intentar imbuir a este nuevo villano con el aura de Darth Vader. Pero esto da lugar a que tengan que buscar la forma de justificar la coincidencia de nombre. Así que se decidió que todos los Sith se llamarán Darth. Así, el nombre del villano en la sombra, el maestro de Maul, es Darth Sidious. Vale, cuestionemos con algo de sentido común esta idea… Si todos los Sith se llaman Darth… ¿Por qué en vez de ser la Orden Sith no es la Orden Darth?

Más ideas absurdas. Aunque, en honor a la verdad, no recuerdo si esto queda establecido específicamente en estas películas y son canon, o solo en anotaciones al margen, o en el Universo Expandido, pero es que nunca hay más de dos Sith a la vez. Pues bien, no hay ningún tipo de orden o sociedad que pueda perpetuarse en el tiempo si solo la componen dos individuos. Imposible no es, pero tiene todas las probabilidades del mundo en contra.

Pero el mayor error en cuanto a los Sith que hay en La Amenaza Fantasma es el sable de luz de Darth Maul. ¿Por qué? Porque los Sith no usaban sables de luz. Y es que… ¿Qué sabemos de ellos por la trilogía original?

Hemos de apuntar aquí que, en toda la trilogía original, no se hace ni una sola vez mención a los Sith. A efectos prácticos no existen. En las novelizaciones de esta primera trilogía sí se referencia a Darth Vader como el Señor Oscuro del Sith. Pero nada más. No hay profundización sobre qué es el Sith. Y es evidente que cuando se rueda El Retorno del Jedi no hay un lore que profundice más sobre ese tema. Si George Lucas tenía apuntes al margen, para él se quedan, como aquellos donde Han Solo era una especie de reptil humanoide.

Star Wars nace como una saga de películas y, por tanto, es el canon esencial o básico. Todo lo demás, es decir, lo que se llamó el Universo Expandido, era susceptible de ser ignorado si George Lucas llegaba con otra idea. Y la idea del Sith como versión oscura del Jedi se fragua en ese Universo Expandido en algún momento durante el tiempo que transcurre entre El Retorno del Jedi y el estreno de La Amenaza Fantasma.

El Emperador Palpatine.

Es interesante lo del Universo Expandido porque Lucas daba su visto bueno a estas novelas, cómics, videojuegos, etc sin darles jamás el estatus de canon. Básicamente era una cantera de ideas de la que salía doblemente beneficiado: le daba beneficios económicos y le estaban cediendo ideas que él podría usar libre y gratuitamente cuando hiciera sus películas. Cuando normalmente alguien tendría que pagar por ideas.

Volviendo al tema, esta idea del Sith es incoherente con el canon porque, aunque en la trilogía original no se mencionan a los Sith, sí se menciona algo importante. Y es Palpatine quien lo hace, cuando tiene a Luke ante él, en la segunda Estrella de la Muerte. Hasta dos veces se refiere al sable de luz de Luke como “un arma Jedi”, como la de su padre.

Un arma Jedi. Es decir, no la usaba comúnmente nadie más. De hecho, por la forma de expresarlo, se entiende que es algo ajeno para el emperador. Y no solo eso. En esa mención, hay una carga implícita, la de una simbología nada sutil, dirigida al espectador. La de aquello de lo que va la película y a lo que hace referencia el título: que Darth Vader siga usando un sable de luz delata que sigue habiendo un Jedi en él.

El propio Palpatine no usa un sable de luz. Omitiendo el hecho de que estamos suponiendo que el emperador sea un Sith, cosa que tampoco se menciona en las novelizaciones, es una razón más por la que los Sith no deberían usar sables de luz en las precuelas. Además, es así en función de algo más importante y es que la sorpresa final del emperador es que es tan poderoso en La Fuerza que puede manifestarla, materializarla, en forma de rayos letales. Simplemente Palpatine no necesita un arma. Y es lo que hasta esos momentos finales no sabíamos.

Este enorme poder de Palpatine es devaluado en las precuelas. Primero, cuando en el Episodio II vemos como el Conde Dooku (Darth Tyrannus) lo usa frente a Yoda, y ambos personajes acaban pasando a enfrentarse con los sables. De repente, ahora, canalizar La Fuerza por los dedos en forma de rayos es una técnica inferior. Sumamente ineficaz contra alguien armado con un sable de luz. Lo que implicaría que Palpatine, frente a Luke, habría estado realmente indefenso, confiado incluso, al no llevar un sable de luz. Tal y como vemos en el episodio III, donde estos rayos son completamente inútiles ante el sable de Mace Windu. Solo que en esa ocasión no era porque no llevara un sable sino porque había sido desarmado.

"Un arma Jedi, como la de tu padre"

Lo que en principio sería la gran sorpresa de seis películas, el hecho de que Palpatine tiene un mayor poder del que podríamos imaginar, acaba resultando en un señor anciano, desarmado, que solo pone en aprietos a Luke por mera suerte. No tiene ningún sentido: en el momento en el que Luke vence a Vader, que es justamente lo que Palpatine quería, si tenía razón, si Luke era susceptible de pasarse al lado oscuro… no había manera garantizada de que Palpatine se salvase. No al menos si consideramos la saga exclusivamente como un bloque de seis películas, aunque originalmente fue concebida como una saga de nueve.

Y digo esto último porque efectivamente podríamos considerar que Palpatine podría volver de alguna manera en la tercera trilogía. Toda esa energía, esa fuerza, que sale del pozo donde Vader lo arroja ciertamente da que pensar que podría ser. Pero eso es algo sobre lo que volveremos en un artículo dedicado a la tercera trilogía.

Volviendo a los sables de luz, aunque probablemente solo sea casual e impresión mía, las palabras de Obi-Wan refiriéndose a ellos como un arma noble, adquiere nuevas connotaciones. Y es que dentro de lo que cabe el sable de luz es un arma relativamente piadosa: cauteriza las heridas. Con un arma ordinaria, cortar un brazo o una pierna supone morir desangrado en segundos.

Entonces, ¿por qué los Sith en las precuelas usan sables de luz? Lamentablemente la respuesta es que simplemente el choque de las hojas de sables de luz es icónico. Y es algo que debía heredar de la trilogía original porque quedaba bien en pantalla.

En fin, esta ha sido mi exposición de lo que creo que hay mal en la trilogía de precuelas. Es posible que me haya dejado cosas fuera, pero en esencia es eso. He intentado ceñirme a lo que creo que objetivamente crea incoherencias. He dejado cosas que simplemente considero muy tontas como que Anakin sea el creador de C-3PO (¡vaya, acabo de soltarlo!). Si ves la saga en orden I-VI y te quedas con los detalles verás que hay muchas cosas que no encajan. Y sin embargo es muy fácil entrever como habría sido especialmente La Amenaza Fantasma si realmente se hubieran planteado las cosas bien.


ÚLTIMA ENTRADA EN ESTE BLOG:

La verdadera amenaza de la IA: nuestra soledad

Sigo en youtube algunos canales científicos y estoy más o menos al día, así por encima, de las noticias que surgen en el campo de la Intelig...