domingo, 28 de junio de 2026

Star Wars: Las precuelas — Lo que está mal en ellas

Portadilla del artículo: Las Precuelas - Lo que está mal en ellas.

Según internet, Star Wars: El Retorno del Jedi se estrenó en España el 21 de noviembre de 1983 con lo cual debió ser en ese mismo año o, como mucho, al principio del siguiente, cuando yo la vi. Debía tener yo ocho años.

Sabíamos que la trilogía que acababa era la parte central de tres. Y que la primera contaría la historia de Anakin Skywalker y Obi Wan Kenobi, y que acabaría con Anakin bastante maltrecho tras haber caído a un crisol de fundición. También sabíamos que en la tercera trilogía tendríamos a un Luke mayor en una posición similar a la que había tenido el Obi Wan de Alec Guinness.

Y, sabiendo todo eso, quedamos a la espera tras El Retorno del Jedi.

Los episodios I, II y III se podían haber hecho perfectamente en los años siguientes. Pero no se hicieron. Llegaron un par de telefilmes de los Ewoks, y su serie de dibujos animados llegó junto a otra, Droids, en la cual supuestamente se nos contaban las aventuras de C-3PO y R2D2 antes del Episodio IV. Pero nada más.

Star Wars se saltó el resto de mi infancia y toda mi adolescencia. Sí, hubo novelas y cómics. Pero no era el canon oficial. Y era evidente que George Lucas, cuando nos trajera de vuelta Star Wars, haría algo al margen de ese material. Sí que disfruté del juego de rol y los de ordenador por el hecho de ser experiencias interactivas, sin entrar a considerar siquiera la posibilidad de que lo que en ellos se contaba fuera canon de ninguna manera.

Y entonces, en 1999, llegó La Amenaza Fantasma. Star Wars se había saltado unos 16 años de mi vida. Ya no era un niño ni un adolescente. Tenía unos veinticinco años.

Pasar dieciséis años esperando lo que tenía que llegar, con solo tres películas, hizo que muchos de los fans acabáramos conociéndolas bien. Muy bien. Y al parecer, mejor que el propio George Lucas. O eso, o bien a Lucas no le importó lo más mínimo crear numerosas incoherencias con su propia obra original. Y no ya solo en esa nueva película sino en las dos que vendrían después. Y es que mucho de lo iba a ocurrir en esa trilogía de precuelas ya se había establecido en la trilogía original. Vayamos con ello. Desmontemos esa primera trilogía, la de las precuelas.

Qui-Gon, Anakin y Obi-Wan

El principal evento de la película debía ser que Anakin fuera descubierto e iniciado en los caminos de La Fuerza. De este hecho ya sabíamos por El Retorno del Jedi. En ella, el espectro de Obi-Wan le habla a Luke de cuando conoció a su padre. Según él, este ya era un gran piloto, pero le sorprendió lo intensa que era La Fuerza en él. Y decidió entrenarlo creyendo que podría hacerlo como lo habría hecho Yoda. Esto es lo que dice literalmente.

Esa escena está ahí no solo para que Luke sepa qué ocurrió, sino para que lo sepamos los espectadores. Anakin era un muy buen piloto y Obi-Wan descubrió que La Fuerza era poderosa en él. Una idea simple y concreta, que se entiende sobradamente bien. Y, por tanto, la idea que se forma en tu cabeza es la correcta. Debe serlo. Cierto es que, en el Episodio IV, Obi-Wan hablaba con doble sentido de Darth Vader, pero aquello obedecía a una razón de peso muy concreta. En este caso las ambigüedades no tendrían sentido.

Así que resulta forzado cuando nos presentan a este niño Anakin y se intenta justificar que es un gran piloto con lo de las carreras de vainas. No es lo que había quedado establecido. Y está claro que, de haberse rodado las películas en orden, tampoco Obi-Wan le habría dicho lo mismo a Luke. Es algo que se sentía forzado en el momento de su estreno y se siente igualmente forzado viendo la película hoy día, a pesar de haber aceptado más o menos, en general, estas precuelas.

También en ese diálogo queda claramente establecido que fue Obi-Wan quien descubrió a Anakin, y la intensidad con que La Fuerza se manifestaba en él, y quien decidió entrenarlo. Todo esto recae, en La Amenaza Fantasma, en otro personaje distinto: Qui-Gon Jinn. Que quizás después de todo no sea otro personaje.

Desde el principio me fue evidente que habían dividido al personaje de Obi-Wan en dos. Y no hace mucho pude confirmar esa impresión al leer que, en los primeros borradores del guion, Qui-Gon no aparecía hasta que los personajes llegaban a Coruscant. Eso habría cambiado cuando Liam Neeson fue contratado para interpretar al personaje.

El resultado fue que el Obi‑Wan de Ewan McGregor es un personaje casi hueco en La Amenaza Fantasma, apenas definido por la rectitud con la que sigue las normas. Contra todo pronóstico el díscolo es su mentor, y no él, Obi-Wan, que es justamente quien debía serlo. Esto es algo que había quedado de manifiesto cuando Obi-Wan le dice, en el Episodio IV, que lo que Owen temía era que Luke le siguiera en una “loca cruzada idealista” como hizo su padre. Y, cuando, en El Imperio Contrataca, Yoda señala los defectos de Luke como razón de su reticencia a entrenarlo, la voz de Obi-Wan responde “¿Acaso era yo diferente?”. El Obi-Wan de Ewan McGregor no refleja nada de esto. Ni lo hace después en los episodios II (El Ataque de los Clones, 2002) y III (La Venganza de los Sith, 2005)

Obi-Wan y Qui-Gon

Y una nota breve respecto a los midiclorianos. Star Wars pertenece a ese subgénero de la ciencia ficción que se llama Space Opera. No es ciencia ficción pura. Es más fantasía que ciencia. Y en ese contexto dar una explicación científica a algo como La Fuerza… sobraba bastante. Más si tenemos en cuenta que La Fuerza es, en la trilogía original, prácticamente una metáfora de La Fe. No en el sentido religioso, sino en el filosófico, pero a efectos prácticos es lo mismo. Algo espiritual. Así que ante esa aparente necesidad de una explicación científica de La Fuerza uno no puede sino hacerse eco de las palabras de Vader: su carencia de Fe resulta molesta.

Volveremos con los Jedi y La Fuerza más adelante, pero aprovecharé ahora para señalar otras incoherencias con la trilogía original.

Owen y Beru. En la novelización del guión de El Retorno del Jedi, Obi-Wan le dice a Luke que para esconderle lo llevó con su hermano Owen. Sí, en alguna versión del guión, Owen era hermano de Obi-Wan. Pero igualmente esa versión no es canon al no materializarse en la propia película. Y en mi opinión, en esto, George Lucas hace bien en convertir definitivamente a Owen en hermano o hermanastro de Anakin. Encaja mejor con los reparos que Owen tenía, según lo que vemos en el Episodio IV, hacia Obi-Wan. Sin embargo, no podemos estar contentos con cómo lo hace.

La relación entre Owen y Anakin en la trilogía de precuelas es realmente inexistente. Y eso hace que no tenga mucho sentido que Obi-Wan lleve al niño con Owen y Beru. Quizás podrían haber tenido una relación más profunda entre el Episodio II y III, pero, como no está en las películas, no podemos basar algo en ello sin que no sea un argumento endeble. Por todo esto lo lógico habría sido que Obi-Wan hubiera descubierto a Anakin en Tatooine siendo este ya adulto, que fuera ese gran piloto del que hablábamos, y con una auténtica relación de hermanos con Owen. Eso sí habría dado pie a que Owen viera a Obi-Wan como alguien que llegó, le habló de estas cosas de La Fuerza a su hermano, y lo arrastró a la perdición. Eso sí sería coherente. No lo que vimos.

Y luego están esos otros detalles como lo de que Padme muera tras dar a luz. Cuando Leia había dicho que recordaba a su verdadera madre y que era muy hermosa pero triste. Eso habla de una historia completamente distinta, la que aparece en la novelización, y según la cual la madre se habría refugiado en Alderaan con Bail Organa, quien habría hecho pasar a la niña como hija propia. Tiene sentido que no se quisiera que se supiera que la mujer que tenía una relación con Anakin Skywalker tenía una hija.

Algo más sobre esto último. En el Episodio IV, Obi-Wan le dice a Luke que su padre quería que tuviera su sable de luz cuando fuera lo suficientemente mayor. Sin embargo, según la novelización del guión de El Retorno del Jedi, Anakin no llegó a saber que su pareja estaba embarazada. Y se me antoja innecesaria la posibilidad de que Obi-Wan, en lo del sable, tampoco estuviera diciendo la verdad.

Vayamos ahora con la Orden Jedi. El hecho de que esté perfectamente integrada en Coruscant, la capital de la República, y en su política. No parece algo oscuro, que no sea del conocimiento popular, a lo que alguien tan solo unos veinte años después pueda referirse como “cuentos de brujas” o “antigua religión”. Este planteamiento alcanza su momento más bochornoso cuando, en el Episodio II, Anakin despeja una calle concurrida con el anuncio de “¡Asuntos de los Jedi!” como si del FBI se tratara.

La Orden Jedi debería haber estado asentada en un lugar distante, un lugar de recogimiento, donde existiera la posibilidad de que pasara desapercibida, aunque hubiera un cierto conocimiento popular de ella. Y aun así podría haber sido decisiva durante las guerras clon.

Un detalle más: el vestuario de los Jedi que vemos en esta primera trilogía están cortados por el patrón del Obi-Wan de Alec Guinness… a pesar de que a todas luces este no llevaba sino lo que parecía ser una forma de vestir habitual en Tatooine. Como también viste Owen.

Pero la cosa se pone peor con los Sith.

Darth Maul

Uno de los personajes principales que llegan con La Amenaza Fantasma es Darth Maul, un guerrero Sith, como el principal enemigo a combatir. Con su apariencia demoniaca que remite a los demonios Oni japoneses, y con su sable rojo de doble hoja. Y hay mucho que está mal en esto. Empezando por el nombre.

Aunque es un personaje completamente distinto, el nombre Darth es usado, claramente, para intentar imbuir a este nuevo villano con el aura de Darth Vader. Pero esto da lugar a que tengan que buscar la forma de justificar la coincidencia de nombre. Así que se decidió que todos los Sith se llamarán Darth. Así, el nombre del villano en la sombra, el maestro de Maul, es Darth Sidious. Vale, cuestionemos con algo de sentido común esta idea… Si todos los Sith se llaman Darth… ¿Por qué en vez de ser la Orden Sith no es la Orden Darth?

Más ideas absurdas. Aunque, en honor a la verdad, no recuerdo si esto queda establecido específicamente en estas películas y son canon, o solo en anotaciones al margen, o en el Universo Expandido, pero es que nunca hay más de dos Sith a la vez. Pues bien, no hay ningún tipo de orden o sociedad que pueda perpetuarse en el tiempo si solo la componen dos individuos. Imposible no es, pero tiene todas las probabilidades del mundo en contra.

Pero el mayor error en cuanto a los Sith que hay en La Amenaza Fantasma es el sable de luz de Darth Maul. ¿Por qué? Porque los Sith no usaban sables de luz. Y es que… ¿Qué sabemos de ellos por la trilogía original?

Hemos de apuntar aquí que, en toda la trilogía original, no se hace ni una sola vez mención a los Sith. A efectos prácticos no existen. En las novelizaciones de esta primera trilogía sí se referencia a Darth Vader como el Señor Oscuro del Sith. Pero nada más. No hay profundización sobre qué es el Sith. Y es evidente que cuando se rueda El Retorno del Jedi no hay un lore que profundice más sobre ese tema. Si George Lucas tenía apuntes al margen, para él se quedan, como aquellos donde Han Solo era una especie de reptil humanoide.

Star Wars nace como una saga de películas y, por tanto, es el canon esencial o básico. Todo lo demás, es decir, lo que se llamó el Universo Expandido, era susceptible de ser ignorado si George Lucas llegaba con otra idea. Y la idea del Sith como versión oscura del Jedi se fragua en ese Universo Expandido en algún momento durante el tiempo que transcurre entre El Retorno del Jedi y el estreno de La Amenaza Fantasma.

El Emperador Palpatine.

Es interesante lo del Universo Expandido porque Lucas daba su visto bueno a estas novelas, cómics, videojuegos, etc sin darles jamás el estatus de canon. Básicamente era una cantera de ideas de la que salía doblemente beneficiado: le daba beneficios económicos y le estaban cediendo ideas que él podría usar libre y gratuitamente cuando hiciera sus películas. Cuando normalmente alguien tendría que pagar por ideas.

Volviendo al tema, esta idea del Sith es incoherente con el canon porque, aunque en la trilogía original no se mencionan a los Sith, sí se menciona algo importante. Y es Palpatine quien lo hace, cuando tiene a Luke ante él, en la segunda Estrella de la Muerte. Hasta dos veces se refiere al sable de luz de Luke como “un arma Jedi”, como la de su padre.

Un arma Jedi. Es decir, no la usaba comúnmente nadie más. De hecho, por la forma de expresarlo, se entiende que es algo ajeno para el emperador. Y no solo eso. En esa mención, hay una carga implícita, la de una simbología nada sutil, dirigida al espectador. La de aquello de lo que va la película y a lo que hace referencia el título: que Darth Vader siga usando un sable de luz delata que sigue habiendo un Jedi en él.

El propio Palpatine no usa un sable de luz. Omitiendo el hecho de que estamos suponiendo que el emperador sea un Sith, cosa que tampoco se menciona en las novelizaciones, es una razón más por la que los Sith no deberían usar sables de luz en las precuelas. Además, es así en función de algo más importante y es que la sorpresa final del emperador es que es tan poderoso en La Fuerza que puede manifestarla, materializarla, en forma de rayos letales. Simplemente Palpatine no necesita un arma. Y es lo que hasta esos momentos finales no sabíamos.

Este enorme poder de Palpatine es devaluado en las precuelas. Primero, cuando en el Episodio II vemos como el Conde Dooku (Darth Tyrannus) lo usa frente a Yoda, y ambos personajes acaban pasando a enfrentarse con los sables. De repente, ahora, canalizar La Fuerza por los dedos en forma de rayos es una técnica inferior. Sumamente ineficaz contra alguien armado con un sable de luz. Lo que implicaría que Palpatine, frente a Luke, habría estado realmente indefenso, confiado incluso, al no llevar un sable de luz. Tal y como vemos en el episodio III, donde estos rayos son completamente inútiles ante el sable de Mace Windu. Solo que en esa ocasión no era porque no llevara un sable sino porque había sido desarmado.

"Un arma Jedi, como la de tu padre"

Lo que en principio sería la gran sorpresa de seis películas, el hecho de que Palpatine tiene un mayor poder del que podríamos imaginar, acaba resultando en un señor anciano, desarmado, que solo pone en aprietos a Luke por mera suerte. No tiene ningún sentido: en el momento en el que Luke vence a Vader, que es justamente lo que Palpatine quería, si tenía razón, si Luke era susceptible de pasarse al lado oscuro… no había manera garantizada de que Palpatine se salvase. No al menos si consideramos la saga exclusivamente como un bloque de seis películas, aunque originalmente fue concebida como una saga de nueve.

Y digo esto último porque efectivamente podríamos considerar que Palpatine podría volver de alguna manera en la tercera trilogía. Toda esa energía, esa fuerza, que sale del pozo donde Vader lo arroja ciertamente da que pensar que podría ser. Pero eso es algo sobre lo que volveremos en un artículo dedicado a la tercera trilogía.

Volviendo a los sables de luz, aunque probablemente solo sea casual e impresión mía, las palabras de Obi-Wan refiriéndose a ellos como un arma noble, adquiere nuevas connotaciones. Y es que dentro de lo que cabe el sable de luz es un arma relativamente piadosa: cauteriza las heridas. Con un arma ordinaria, cortar un brazo o una pierna supone morir desangrado en segundos.

Entonces, ¿por qué los Sith en las precuelas usan sables de luz? Lamentablemente la respuesta es que simplemente el choque de las hojas de sables de luz es icónico. Y es algo que debía heredar de la trilogía original porque quedaba bien en pantalla.

En fin, esta ha sido mi exposición de lo que creo que hay mal en la trilogía de precuelas. Es posible que me haya dejado cosas fuera, pero en esencia es eso. He intentado ceñirme a lo que creo que objetivamente crea incoherencias. He dejado cosas que simplemente considero muy tontas como que Anakin sea el creador de C-3PO (¡vaya, acabo de soltarlo!). Si ves la saga en orden I-VI y te quedas con los detalles verás que hay muchas cosas que no encajan. Y sin embargo es muy fácil entrever como habría sido especialmente La Amenaza Fantasma si realmente se hubieran planteado las cosas bien.


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